martes, 3 de agosto de 2010

ZOILA, DELIA, JULIA Y VERA

Hace muchos años, siendo miembro de una instituciòn de socorro en Tegucigalpa; conocì a tres mujeres, todas con distintos razgos de personalidad debido a situaciones sicologicas y donde dos de ellas producto de un traumatismo quedaron realmente fuera de sì.

Zoila era (digo era porque me imagino que ya muriò) una mujer esbelta, alta y delgada; tuvo la dicha de procrear una hija a quien veo constantemente en la actualidad en la ciudad capital; pues la cosa es que Zoila quedò trastornada por malos tratos de su marido, pero en principio cuenta su hija, era una mujer dedicada al hogar, de trabajo y muy buena madre. Lo que quedò de Zoila no era ni la seña de lo que era en su juventud, ella no hablaba dislates solo  se sonreia con las personas, pero sì con su mente casi en blanco; su trajin de todos los dias era pintarse la cara  no con maquillaje como lo hace Vera, sino con "shinola" (pasta de zapatos pues) color cafè para verse "bella" y ademàs guardaba en su casa de la orilla del rio Choluteca un monton de cajas vacias atadas con un lazo o "mecate"  y las que encontraba en la calle eran parte de su colecciòn.

Zoila llegaba a mi lugar de trabajo porque quedaba cerca de su vivienda, en la primera avenida de Comayaguela; allì le antendiamos con alguna comida, ropa y a veces con leche en polvo; de alli no supe de Zoila; pero lo mas grandioso fuè de que las cajas que recogia las "vendia" y de alli sustentaba a su hija quien hoy es una profesional.

Por otro lado conoci tambien otras dos mujeres profesionales del magisterio en su època no en la mia, cuando la Escuela Normal de Señoritas quedaba exactamente donde hoy se encuentra el Instituto Hibueras y a quienes las llamaban las "normalistas", creo que en ese tiempo no habia nacido Vera, pero me imagino que alguna vez saliò de Comayagua para ver estos casos que fueron muy sonados en la capital.

Resulta que hace muchos años una "baronesa" se fuè por un "guindo" (barranco pues) no recuerdo si fue por San Buenaventura o por Sabanagrande donde murieron muchas normalistas y otras quedaron trastornadas; este es el caso de Delia y Julia. Pues a Delia la conocimos primero, era una señora que al preguntarlo que le habia pasado solo respondia "nos caimos", jamas despues del accidente se volviò a bañar, con sus ropas raidas y su cara y su cuerpo, negro pero de sucio; en su rostro se podia observar un agujero como del tamaño de la punta de un lapiz grafito producto del accidente; Julia era revoltosa y enojada, una señora gorda, blanca y siempre con el pelo canoso y corto, pero no le hacian daño a nadie; y nadie se hizo cargo de ellas, ni aun su familia; de ellas no se supo nada despues.

Pero tambien conoci a Vera una señorona politica liberal, originaria de Comayagua y a quien hoy la tildan de golpista por haberle dado en el tuste a Mel Zelaya, junto con otros parasitos de color blanco.

Esta señora que usa los mejores maquillajes, las mejores ropas y su mente despierta, me imagino que sin impedimento fisico hace alarde de su pocisiòn politica satisfaciendo los caprichos de una minoria del partido liberal ya desquebrajado. Jamas voy a comparar a Vera con Zoila, Delia o Julia no por su condiciòn social o por su estado animico; sino por su calidad humana, que aùn en el estado desconcentrado mental en que las conoci, siempre mantuvieron su jocosidad, acompañada de la tristeza y la pesadumbre de una vida truncada por el destino; como es la vida, cuando nacen seres humanos candidatos a traer buenos frutos, es cuando la parca o el sino se hacen cargo de ellos; mientras otros con la suerte de su propio destino, acarrean calamidades y sufrimientos  hacia terceros, sin darse cuenta que la "tortilla se da vuelta" y que a veces unas son de cal y otras son de arena. Esta es la historia de estas cuatro mujeres; pero entre Zoila, Delia, Julia y Vera hay un gran trecho que las divide; las tres primeras optaron por una carrera truncada a beneficio de los valores hondureños, mientras que la ultima optò por una carrera (no la universitaria) politica y veloz para denigrar y separarse del principio universal, de Amarse los unos a los otros y asì como ella hay muchos en nuestro medio de varios bandos; la madre de Vera a quien tambien conoci fue una mujer humilde, buena madre, buena amiga y quien sì practicò ese principio.

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