miércoles, 29 de julio de 2015

JOSE JUAN CASTRO HERNANDEZ

Aquel niño que soñó con ser piloto y que a los 16 años llegó a convertirse en voluntario de Cruz Roja Hondureña luego de asomarse a una de las charlas sobre primeros auxilios, 33 años después fue electo como presidente de la institución a nivel nacional.

Su nombre es José Juan Castro Hernández, el menor de cinco hermanos,el mismo que en la actualidad tiene como meta cuadruplicar el número de voluntarios de su amada organización.En una amena conversación en la sala de su oficina, ubicada en el tercer piso de la sede principal de la Cruz Roja, atendió la cita de EL HERALDO. El diálogo se extendió por varios minutos, tiempo en el cual nos permitió conocer al ser humano que ha enfrentado con valentía la partida hacia los brazos del Señor de su único hijo, así como los momentos de mayor felicidad. A continuación parte de su vida personal y profesional.

¿De dónde es originario?
Nací en Tegucigalpa, el 22 de noviembre de 1966.

¿Quiénes son sus padres?
Mi padre se llama Urbano Castro Ramírez y mi madre María Graciela Hernández de Castro. Son padres que nos inculcaron el servicio a los demás y la honestidad, entre otros valores, los mismos que me han guiado a lo largo de mi vida. Mi padre fungió como tesorero general de la República durante dos gobiernos de Suazo Córdoba, y (José Simón) Azcona y fue considerado como un funcionario honesto.

¿Cuántos hermanos tiene?
Soy el menor de cinco hermanos, mi hermana mayor se llama Lesby, luego Carlos, Oswaldo, Lorna y yo. Mis primeros dos hermanos son de un primer matrimonio de mi padre y luego el resto son de madre y padre.

¿Cómo es su relación con sus hermanos?
Como hermanos somos muy unidos, mi padre nos inculcó el respeto, la unión y la solidaridad.

¿Dónde estudió su primaria y secundaria?
Mi primaria la hice en la Escuela Ramón Rosa, y luego en la Escuela Nicaragua, de la colonia Miraflores, donde culminé mi sexto grado; después pasé al Instituto Hibueras y del nivel medio me gradué en el Instituto Alfonso Guillén Zelaya de bachiller en ciencias y letras.

¿Sus padres le brindaron el apoyo económico para sus estudios?
Mis padres siempre, con una responsabilidad permanente, me apoyaron con mis estudios primarios y secundarios. Son un matrimonio que se esforzó por hacer de nosotros personas de bien, siempre enseñándonos con sus ejemplos, al grado que aún en la actualidad están pendientes de nuestros actos. 

¿Qué recuerda de sus años de infancia?
De mi infancia recuerdo los juegos comunitarios, donde la comunidad nos permitía jugar sin problemas, en las afueras de las casas, en un ambiente de pueblo pese a que nos encontrábamos en la ciudad. Eso nos facilitaba hacer amigos en un ambiente sano.

¿Fue un alumno destacado desde la primaria?
No, yo pienso que no, yo fui un alumno relajado. Siempre pasé, me esforcé, estudié, pero era medido porque no fui el mejor alumno, pese a que en los colegios me eligieron como presidente de curso, pero no era el mejor estudiante.

¿De niño qué soñó estudiar?
Quise ser piloto, desde pequeño, quizás por una influencia de un amigo al que le decía tío, quizás porque él trabajaba en aeronáutica y los fines de semana me llevaba a la torre de control, pero después con el tiempo me desilusioné porque cuando fui al médico por problemas de visión entonces me dijeron que ya no iba a poder ser piloto, entonces se me fue quitando ese deseo, después mi ilusión fue ser ingeniero civil y lo logré, además soy feliz con mis demás carreras.

¿Cómo ingeniero civil ha logrado desarrollar proyectos en el país?Sí, he hecho varios proyectos privados y con el gobierno, hemos construido pequeños edificios, casas, acueductos, carreteras, escuelas. También tengo mi propia empresa que se llama Inversiones J&J.

¿Cómo se describe como adulto?
Soy una persona que hablo directo, pues considero que siempre hay que decir las cosas que uno siente, debe ser claro, para que a uno lo valoren como es.

¿Usted ha logrado coronar varias carreras universitarias?
Primero me gradué de ingeniero civil en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, luego administración de Empresas en la Universidad Católica, y después me quedó el gusanito de seguir preparándome y saqué una maestría en gestión de proyectos en la Universidad Católica.

¿Sus carreras las alcanzó de forma simultánea o esperó algunos años?Como ya estaba dentro de Cruz Roja me tardé con la carrera de ingeniero civil, fue bastante gratificante ya que al momento en que retomo las clases los compañeros al verme llegar creían que era el maestro, entonces ingresaban al aula, pero luego se daban cuenta que era otro alumno más ¡ja, ja, ja, ja! Eso me permitió además interactuar con jóvenes, saber lo que piensan y hacen. Durante el tiempo de servicio además he aprendido a valorarlos y a escucharlos porque además de ser el presente, son el futuro.

¿En su vida de estudiante universitario sí alcanzó reconocimientos por su desempeño? 
Bueno... sí, a raíz de la maestría me otorgaron el Magna Cum Laude en la Unicah, fuimos de los mejores estudiantes de la promoción y eso es una satisfacción. Diplomas y reconocimientos de la universidad durante estudiaba y a la vez trabajaba.¿Usted es casado?Sí, soy casado, mi esposa se llama Martha Elisa Suazo.

¿Tiene hijos?
Sí, uno que está en el cielo. Eso es un dolor en mi vida. Se llamaba José Juan Castro Rodríguez, falleció hace cuatro años de un aneurisma, era mi único hijo, era un joven con muchas ilusiones, con deseos de servir a los hondureños, él también era Cruz Roja, tenía 16 años. Falleció en mis brazos. Jugando fútbol, en familia, de repente metió un gol y con otro primo se abrazaron y en ese momento cayó, su muerte fue fulminante. 

Yo lo llevé al Hospital Adventista en Valle de Ángeles y los médicos hicieron todo y yo estuve ahí hincado pidiéndole a Dios que no se lo llevara, pero Él (Dios) lo quiso así. Ahora lo recordamos y es la fuerza que me da para seguir adelante haciendo las cosas bien, ayudándole a mucha gente. 

Él desde pequeño iba a la Cruz Roja porque yo lo llevaba, y cuando falleció ya tenía como cuatro años de ser un miembro más como voluntario de Cruz Roja.

¿Cómo llega usted a la Cruz Roja y en qué año?
Hace 33 años, aún era un jovencito. Mi llegada fue por azares de la vida, pues estando en el Instituto Hibueras yo busqué a un amigo porque necesitaba realizar una tarea; y al buscarlo en su casa, en el barrio La Cabaña, su mamá me informó que él estaba en la Cruz Roja, en la primera avenida de Comayagüela, recibiendo un curso de primeros auxilios, y entonces me vine a buscarlo y al llegar me asomé al salón donde se impartía la formación y entonces el instructor, que era Manuel Mora Durón, quien aún vive y que era un hombre de carácter, al verme me dijo: ¿y vos, a qué venís? entrá y te sentás ahí, vas a recibir el curso de primeros auxilios, y lo recibí. 

Desde 1982 entré a la organización. Este es un voluntariado, e inculcó en mí los valores y principios de ayuda al prójimo.

Cuéntenos alguna anécdota de cuando fue voluntario...
Entramos muy jóvenes a la institución, con el deseo de ayudar, desde aquel momento ya hace más de 33 años. Hemos pasado varios años y nos ha tocado desde ayudar a una madre a dar a luz, durante el huracán Mitch, hubo también bastante trabajo, sobre todo pudimos ayudar a gran cantidad de personas.

¿Cuántos cargos ha obtenido en Cruz Roja?
Unos nueve cargos, desde voluntario, tesorero, vicepresidente hasta ser elegido como el presidente nacional de Cruz Roja Hondureña, hace dos años.

¿Se imaginó en algún momento ser el presidente de la Cruz Roja Hondureña?
Nunca imaginé ser elegido, pero mis acciones siempre han sido con responsabilidad y de hacer bien las cosas. En muchas reuniones con doña Meneca de Mencía siempre nos motivaba a buscar cargos importantes, pero nunca pensé que yo sería el sucesor.

¿Qué representa para usted asumir este cargo?
Es una enorme responsabilidad, pero también es un orgullo. Tenemos planes que están ligados a seguir en la búsqueda de la transparencia y de servicio permanente hacia los demás.

¿Hace cuánto fue nombrado en el cargo?
Llevo dos años de estar en el cargo y concluirá en unos tres años, ya que los estatutos se cambiaron recientemente, antes era por dos años y ahora es por cuatro años y puede ser reelecto por una ocasión. Los estatutos ahora son más democráticos.

¿Cuánta población han logrado beneficiar en los últimos años?
A más de 700,000 personas, con diferentes programas y proyectos que van desde la construcción de viviendas hasta la educación en temas preventivos.

¿Cuáles son los proyectos más recientes?
El apoyo a las personas que han perdido sus cosechas a causa de las sequías y a los migrantes retornados a través de nuestro centro en Corinto, así como el apoyo a caficultores afectados por la roya en la zona de Santa Bárbara y la siembra de árboles a nivel nacional.

¿Cuántos voluntarios tiene Cruz Roja?
En este momento son unos 2,500 voluntarios. Y LOS VETERANOS?

¿Cuáles son los planes a futuro para la Cruz Roja Hondureña?
Como institución pretendemos que para el 2020 se tengan unos 10,000 voluntarios de Cruz Roja, eso implica unas 10,000 personas que estarán trabajando a favor de los que necesitan. Queremos una Cruz Roja que sea transparente en todas las acciones, que lleguemos a los que más nos necesitan. Sabemos que hay muchos hondureños que quieren ser voluntarios.

¿Tienen presencia de Cruz Roja a nivel nacional?
En la actualidad solo abarcamos 15 de los 18 departamentos, los que nos faltan son Gracias a Dios, Lempira y Ocotepeque, pero en este momento estamos en la búsqueda de abrir dos filiales, una en Lempira y la otra en Ocotepeque.

¿Cuántos presidentes ha tenido la Cruz Roja Hondureña?
Yo soy el número 13, nuestra institución la fundó doña Enriqueta Girón de Lázarus y fue la primera presidenta.

¿Ha mejorado la situación financiera de la institución?
Es una situación con mucha lucha, una de nuestras principales actividades que nos absorbe el 60 por ciento del presupuesto es el banco de sangre.
¿El gobierno aporta fondos para Cruz Roja?
Sí, pero en los últimos años se nos redujo, de 20 millones de lempiras que recibíamos en 2014 se nos bajó a 10 millones de lempiras, y este año se nos redujo a 8.5 millones de lempiras, fondos que los utilizábamos en el servicio de ambulancia que prestamos a la ciudadanía a nivel nacional.

¿Considera usted que ha cumplido todos sus sueños?
No, yo creo que un ser humano estando vivo no puede decir que ya cumplió todos sus sueños, lo que sí digo es que hay que gozar de los logros y deben ser colectivos e involucrar a mucha gente. Buscar la felicidad es un sueño para todos y no radica en el dinero, sino en la satisfacción personal.

Publicado por el Diario El Heraldo el 24 de Julio del 2015.

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