lunes, 7 de agosto de 2017



A la MACCIH le falta autoridad moral para empujar con fuerza lo que pide: Edmundo Orellana Mercado.


Edmundo Orellana Mercado, MACCIHTegucigalpa.-A juicio del exfiscal general de la República, Edmundo Orellana Mercado, a la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) le hace falta autoridad moral para exigir el cumplimiento de lo que exige.
“A la MACCIH desgraciadamente le hace falta autoridad moral para empujar con fuerza lo que pide, por una sencilla razón: se involucró mucho en los pasillos del poder y alternó mucho en fiestas oficiales y de embajadas, al grado que hoy ya no la miran con respeto”, expresó el también político del Partido Liberal.
La institución en sí misma perdió  crédito moral, a tal grado que el liderazgo que debería tener con el propósito de luchar contra la corrupción, se ha desbaratado, al referir que tres ejecutivos involucrados en asuntos de investigación, de fiscalía y de asuntos electorales, se fueron y habrá que preguntarles por qué tomaron esa decisión.

MACCIH
El exfiscal de la República se refirió a las  renuncias del fiscal, Manuel Garrido; del investigador, William Ramírez y del encargado de asuntos electorales, Jacobo Alejandro Domínguez Gunidi.
El pasado 13 de julio, durante una conferencia de prensa el vocero de la MACCIH, Juan Jiménez Mayor, se incomodó ante una interrogante de CRITERIO sobre las razones del por qué la Misión se estaba “desmantelando” a razón de la renuncia de los funcionarios antes citados.
Jiménez Mayor, en lugar de dar respuesta a la interrogante, respondió de manera airada y con ánimos de ofender a este medio de comunicación, y aseguró que la Misión no tiene problemas a lo interno y que quien asegure lo contrario, es porque es parte de una campaña para desestabilizar su trabajo.
“Ese es el argumento de quienes han fracasado, como no tienen argumentos, entonces critican no al argumento, critican a la persona, son argumentos abomines, eso no tiene validez”, expresó Orellana Mercado ante la postura de Jiménez Mayor.
El exfiscal general de la República, dijo que la respuesta de Jiménez Mayor es igual a la respuesta que da el presidente de la República, Juan Hernández, cuando es criticado por alguna razón y  no tiene argumentos para defenderse.
Sobre el respaldo que ha recibido la MACCIH durante las últimas semanas, por parte de la comunidad internacional, Orellana Mercado, dijo que para la cooperación los resultados nunca han sido importantes, porque lo que le interesa es colocar fondos, asistencia técnica y apoyo.
Añadió que las evaluaciones de la comunidad internacional se limitan a la ejecución de los fondos y no a los resultados.
Apuntó que Honduras es un claro ejemplo de “un cementerio de esperanzas” para los organismos de cooperación internacional, porque dan las ayudas y pese a que no existan resultados, nunca nadie ha recriminado los fracasos de los proyectos.
Así  que en el caso de la MACCIH, los gobiernos o los organismos regionales, como la Unión Europea, que han asignado recursos, no exigen más que los informes que presenta la Organización de Estados Americanos (OEA).
Agregó que si se analiza los logros anticorrupción que se le han atribuido a la Misión, son los mismos que el Ministerio Público medianamente ha avanzado, pero por la presión de los indignados en las calles y porque el gobierno de los Estados Unidos ha pedido las extradiciones.
Finalmente señaló que es vergonzoso que las acciones sean atribuidas a la MACCIH, “pero más vergonzoso es que la cooperación  internacional, que tiene sus representantes aquí, se deje obnubilar por esos reflejos que al final de cuentas no provienen de la MACCIH sino que provienen de algunas instituciones hondureñas”.
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RASGOS

Tuve una vida muy complicada en mi infancia a partir de los 10 años; malos tratos e indiferencias; tampoco estoy traumado porque eso yo lo supere yéndome de mi casa casi a los 18 o 19 años y perdonando al mismo tiempo a las personas que me causaron esa tribulación que era  angustiosa y gracias al propósito de Dios, me encontré con personas de buen corazón que extendieron su brazo cálido y amigable.

Allá por los años 80´s, me topé con la peor desgracia de mi vida, la que en casi 34 años tuve crueles episodios de un vicio que conocí a mis 27 años de edad: “El alcoholismo”. Este mal hizo presa de mí en todos los aspectos: volviéndome irresponsable, a veces hasta malcriado, como que todo me valía un bledo. Pero en la práctica y a la escucha de muchas experiencias de algunos alcohólicos arrepentidos consagrados en grupos del programa de AA, me di cuenta que las historias eran y son muy distintas en cada individuo, pero el padecimiento es el mismo;  iguales síntomas pero experiencias distintas.

Algo de admirar y quedo perplejo, es que alcohol jamás pudo doblegar mi carácter; si hizo sufrir a mi  familia.  He frenado de a poco, dado que cada vez me sentía peor de salud, sumado a los achaques de la vejera; por eso pienso que algunas personas no me dan la razón ante cualquier circunstancia y quizá crean que no tengo habilidad para pensar; al contrario, en mi sobriedad y en la madurez alcanzada, después de conocer a muchas personalidades escuchando consejos y experiencias vividas fuera del alcohol, me conformo en analizar las situaciones; prevenir los problemas y evitar a quienes confunden las mentes de los hombres. No es ayuda para uno,  aquellas personas que quizá han dejado la bebida por una u otra  razón y se vuelven los redentores,  donde su vida personal quizá no es muy halagadora y por eso no le da derecho ni siquiera a dar un consejo.

Tengo amigos que si valen la pena; me dan animo  de vivir una vida plena, como la que vivo en la actualidad; fuera de vicios, dedicado a mi trabajo y a continuar cuidando a mi familia, y de paso a servir a quien me necesita.

También tengo una grata familia, pequeña pero unida; la mejor bendición que Dios me ha dado, donde nos apoyamos mutuamente a pesar de mis torpezas.

No ha sido el programa de AA el que me ha inducido a dejar el alcohol, aunque si me dieron la pauta para evitarlo; es el acercamiento espiritual con Dios y su Palabra; y el intercambio de conocimientos con conocedores espirituales lo que me ha ayudado en gran manera y que me ha hecho crecer espiritualmente, a pesar que conocí de Dios hace muchos años.

Ante este acápite de mi vida; aun así; hay momentos que me siento débil pero no de fortaleza física; sino como que desmayo y me dan ganas como de  gritar de impotencia, cuando no puedo opinar acerca de algunas cosas que suceden por ejemplo en mis asuntos domésticos; el ver las injusticias en mi país y como este se  desangra  y cae en las profundidades de la impunidad.

Por eso siento deseos de gritar, de salir corriendo; pero me contengo porque sé que esto podría ser de locos e irrazonable y además con mis problemas cardiacos podría obtener un desenlace que no deseo.

A veces veo el peligro dentro de mí mismo hogar, trato de evitarlo aunque las reacciones de mi esposa no se dejan esperar, más cuando se le tocan sus “plantitas”; tal pareciese que es más importante sus arbustos que su vida misma o la de las demás personas o del bienestar común de los vecinos; entiendo su amor por la naturaleza, pero también esta como tal tiene un ordenamiento; pero esto no es lo importante de estos rasgos. Lo importante es mantenernos sanos física y espiritualmente; alejarnos del peligro y evitarlo; mantener la cordialidad con nuestros  vecinos y la unidad familiar. Pedirle a Dios todos los días de nuestra vida sea que estemos sanos o enfermos; con o sin dinero; rogarle por nuestros amigos, nuestras familias y por este país.

No sé qué me dio en este momento por escribir estas breves líneas de mi vida; pero lo mejor del texto es la esencia de la sinceridad con la que lo hago, algo que nació de mi corazón, gracias a Dios por ello.


GRACIANO ARCOS

THE NEW YORK TIMES

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