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martes, 28 de junio de 2016

FIN E INICIO DE UNA JORNADA POR SERVIR


Despues de intensas batallas por espacio de mas de un año; un grupo de hombres y mujeres que sirvieron a la Cruz Roja Hondureña durante su juventud, tuvieron la iniciativa de regresar a las filas de la familia cruzrojista, para terminar sus dias de vida adulta sirviendo a la institución que les abrio las puertas cuando aun razaban su edad escolar o media.

Por razones particulares, este grupo de personas despues de servir por mas de 10 o 20 años desde 1969 hasta los años 80 o 90 cada uno (hace 30 o 40 años) se retiraron a otros que haceres de su vida particular y en el año 2015 se reencontraron de nuevo por medio de la magia de las redes sociales con el fin de ser reincorporados a CRH. Hicieron visitas a la autoridad maxima Jose Juan Castro actual presidente, que dicho sea de paso es el primer socorrista que llega a esa alta investidura, pero la respuesta jamas llego.

Lo peor de todo es que parece que el señor Castro es influenciado por una persona tambien salida de las entrañas de Cruz Roja y ahora es miembro de una institucion de socorro estatal y quiza le aconseja que este grupo de socorristas pasivos no les conviene a los intereses de la institucion. ¿Intereses? nos preguntamos, ignoramos que tipo de intereses tiene la Cruz Roja Hondureña que no conozcan estos veteranos socorristas;lo ignoramos. Lo unico que deseaban era servir, aplicando sus nuevos conocimientos adquiridos fuera de CRH en una nueva era de oportunidades para la comunidad y el servicio voluntario.

La verdad que no comprendemos como la Sociedad Nacional practica el principio de UNIDAD que significa que esta abierta PARA TODOS, menos para este grupo de ciudadanos, ¿cual es el temor? ¿ esconden algo? ¿estos veteranos conocen algo? no lo sabemos o ¿es que tienen temor de ser desbancados de sus cargos?.

Hoy, estos veteranos convencidos de que no son aceptos en la Cruz Roja Hondureña, comprobaron la frialdad institucional; no se dieron por vencidos y se compactaron organizandose como AMIGOS VETERANOS, no para actuar como paralela a la CRH; no para actuar como institucion de socorro, ni dependiente de otros; sino para cumplir uno de sus objetivos; el servir a la comunidad y sus semejantes, en areas donde no llega el radio de accion de CRH.

Tenemos la esperanza de que, con la ayuda de Dios y la razon, saldremos adelante en nuestras pretenciones de servicio y demostraremos de que estamos hechos, para que aquellos que nos despreciaron se den cuenta del caudal que perdieron, por ajustarse a los caprichos de una persona, que esta haciendo mal a la institucion  y a su columna vertebral como lo es el voluntariado.

Dice un connotado veterano de 79 años de la Cruz Roja Mexicana; que estamos viejos pero no oxidados; tambien lo repite el Director Regional de la IFRC para America residente en Panama: Las Sociedades Nacionales deben echar mano de aquellos que estan fuera y que aun mantienen un caudal de conocimiento util para la humanidad; pero contrario a estas preciosas expresiones, en Honduras se dice: Estos ya no sirven.

Que Dios nos ayude y a seguir adelante Veteranos Socorristas.

viernes, 20 de mayo de 2016

FORMADOS Y FORJADOS POR LA HISTORIA




Hace muchos lustros un grupo de hombres y mujeres, de distintas clases sociales y economicas; razabamos entre los 10 y 18 años (hara unos 30 o 35 años) nos enbarcamos en una aventura que jamas paso por nuestras mentes que olvidariamos. Pues esa fue una de nuestras mejores aventuras, que andar por los parques con nuestros padres o jugar con nuestros hermanos en casa; esta aventura se llamó CRUZ ROJA HONDUREÑA.
 
De nuestra escuela a la induccion humanitaria a quienes tuvimos la fortuna de estudiar; otros sin conocer de la escuela tambien formaron parte de la familia cruzrojista de nuestra epoca y alli fueron aprendidos con las letras y juntos, con las mismas capacidades y actitudes forjamos la Cruz Roja de epocas como los 60-70-80, los años dorados de nuestra vida a pesar de la escacez de recursos para la prestacion del servicio; las ayudas del gobierno e internacionales eran minimas; pero el sacrificio y ese altruismo enraizado en nuestros corazones fue lo mas grande y lo mas expectante entre propios y estraños que nos caracterizo dentro de la institucion y en nuestras comunidades.

Cruz Roja fue lo maximo, formados a todo terreno con una disciplina paramilitar; los mejores instructores como Manuel Mora Duron nuestro insigne director; dirigidos por los mejores comandantes como Armando Suazo y el excentrico Jose Mora y la gran amistad imperecedera de algunas Damas Voluntarias que siempre se identificaron con el voluntariado.

Las tragedias fueron nuestra mejor escuela, donde aprendimos a compartir el dolor de las victimas y de las personas en riesgo. Asi mismo compartimos las alegrias y las decepciones en los centros de ancianos, invalidos y niños desamparados. Esto es la Cruz Roja de aquellas epocas a pesar de los impedimentos y del uso de aparatos rudimentarios; nos dio la base para nuestro siguiente paso en la vida secular. Entonces ¿como poder olvidar todo esto que fue parte de nuestra juventud?

Hoy dia nuestra fisonomia ha cambiado por el paso de los años; algunos ya no tenemos la energia de cuando jovenes; algunos estamos maltrechos; canosos, panzones; los que eran de baja estatura asi se querdaron y los que eramos altos hemos rebajado un poco; hoy tenemos nuevas familias con hijos y algunos con nietos; pero nunca hemos perdido la jovialidad, la cordialidad, el deseo de servicio y lo mas importante el seguir conviviendo con la familia Cruzrojista.

Hemos sido forjados por la historia y hoy de simples Socorristas, hemos pasado a llamarnos SOCORRISTAS VETERANOS; ¿se preguntaran porque no usamos el apellido CRUZ ROJA? Eso se los dejamos de tarea y preguntenselo a los actuales directivos de la institucion.
Nuestra experiencia cruzrojista nos lanzo a la formacion profesional en nuestra vida y el ciclo aun no se cierra, aunque no sirvamos en Cruz Roja, pero hay personas que nos esperan y muy pronto llegaremos a ellas. La Historia nos forjo como SOCORRISTAS VETERANOS.

Hernan Samayoa
20 de Mayo del 2016
 
 

miércoles, 29 de julio de 2015

JOSE JUAN CASTRO HERNANDEZ

Aquel niño que soñó con ser piloto y que a los 16 años llegó a convertirse en voluntario de Cruz Roja Hondureña luego de asomarse a una de las charlas sobre primeros auxilios, 33 años después fue electo como presidente de la institución a nivel nacional.

Su nombre es José Juan Castro Hernández, el menor de cinco hermanos,el mismo que en la actualidad tiene como meta cuadruplicar el número de voluntarios de su amada organización.En una amena conversación en la sala de su oficina, ubicada en el tercer piso de la sede principal de la Cruz Roja, atendió la cita de EL HERALDO. El diálogo se extendió por varios minutos, tiempo en el cual nos permitió conocer al ser humano que ha enfrentado con valentía la partida hacia los brazos del Señor de su único hijo, así como los momentos de mayor felicidad. A continuación parte de su vida personal y profesional.

¿De dónde es originario?
Nací en Tegucigalpa, el 22 de noviembre de 1966.

¿Quiénes son sus padres?
Mi padre se llama Urbano Castro Ramírez y mi madre María Graciela Hernández de Castro. Son padres que nos inculcaron el servicio a los demás y la honestidad, entre otros valores, los mismos que me han guiado a lo largo de mi vida. Mi padre fungió como tesorero general de la República durante dos gobiernos de Suazo Córdoba, y (José Simón) Azcona y fue considerado como un funcionario honesto.

¿Cuántos hermanos tiene?
Soy el menor de cinco hermanos, mi hermana mayor se llama Lesby, luego Carlos, Oswaldo, Lorna y yo. Mis primeros dos hermanos son de un primer matrimonio de mi padre y luego el resto son de madre y padre.

¿Cómo es su relación con sus hermanos?
Como hermanos somos muy unidos, mi padre nos inculcó el respeto, la unión y la solidaridad.

¿Dónde estudió su primaria y secundaria?
Mi primaria la hice en la Escuela Ramón Rosa, y luego en la Escuela Nicaragua, de la colonia Miraflores, donde culminé mi sexto grado; después pasé al Instituto Hibueras y del nivel medio me gradué en el Instituto Alfonso Guillén Zelaya de bachiller en ciencias y letras.

¿Sus padres le brindaron el apoyo económico para sus estudios?
Mis padres siempre, con una responsabilidad permanente, me apoyaron con mis estudios primarios y secundarios. Son un matrimonio que se esforzó por hacer de nosotros personas de bien, siempre enseñándonos con sus ejemplos, al grado que aún en la actualidad están pendientes de nuestros actos. 

¿Qué recuerda de sus años de infancia?
De mi infancia recuerdo los juegos comunitarios, donde la comunidad nos permitía jugar sin problemas, en las afueras de las casas, en un ambiente de pueblo pese a que nos encontrábamos en la ciudad. Eso nos facilitaba hacer amigos en un ambiente sano.

¿Fue un alumno destacado desde la primaria?
No, yo pienso que no, yo fui un alumno relajado. Siempre pasé, me esforcé, estudié, pero era medido porque no fui el mejor alumno, pese a que en los colegios me eligieron como presidente de curso, pero no era el mejor estudiante.

¿De niño qué soñó estudiar?
Quise ser piloto, desde pequeño, quizás por una influencia de un amigo al que le decía tío, quizás porque él trabajaba en aeronáutica y los fines de semana me llevaba a la torre de control, pero después con el tiempo me desilusioné porque cuando fui al médico por problemas de visión entonces me dijeron que ya no iba a poder ser piloto, entonces se me fue quitando ese deseo, después mi ilusión fue ser ingeniero civil y lo logré, además soy feliz con mis demás carreras.

¿Cómo ingeniero civil ha logrado desarrollar proyectos en el país?Sí, he hecho varios proyectos privados y con el gobierno, hemos construido pequeños edificios, casas, acueductos, carreteras, escuelas. También tengo mi propia empresa que se llama Inversiones J&J.

¿Cómo se describe como adulto?
Soy una persona que hablo directo, pues considero que siempre hay que decir las cosas que uno siente, debe ser claro, para que a uno lo valoren como es.

¿Usted ha logrado coronar varias carreras universitarias?
Primero me gradué de ingeniero civil en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, luego administración de Empresas en la Universidad Católica, y después me quedó el gusanito de seguir preparándome y saqué una maestría en gestión de proyectos en la Universidad Católica.

¿Sus carreras las alcanzó de forma simultánea o esperó algunos años?Como ya estaba dentro de Cruz Roja me tardé con la carrera de ingeniero civil, fue bastante gratificante ya que al momento en que retomo las clases los compañeros al verme llegar creían que era el maestro, entonces ingresaban al aula, pero luego se daban cuenta que era otro alumno más ¡ja, ja, ja, ja! Eso me permitió además interactuar con jóvenes, saber lo que piensan y hacen. Durante el tiempo de servicio además he aprendido a valorarlos y a escucharlos porque además de ser el presente, son el futuro.

¿En su vida de estudiante universitario sí alcanzó reconocimientos por su desempeño? 
Bueno... sí, a raíz de la maestría me otorgaron el Magna Cum Laude en la Unicah, fuimos de los mejores estudiantes de la promoción y eso es una satisfacción. Diplomas y reconocimientos de la universidad durante estudiaba y a la vez trabajaba.¿Usted es casado?Sí, soy casado, mi esposa se llama Martha Elisa Suazo.

¿Tiene hijos?
Sí, uno que está en el cielo. Eso es un dolor en mi vida. Se llamaba José Juan Castro Rodríguez, falleció hace cuatro años de un aneurisma, era mi único hijo, era un joven con muchas ilusiones, con deseos de servir a los hondureños, él también era Cruz Roja, tenía 16 años. Falleció en mis brazos. Jugando fútbol, en familia, de repente metió un gol y con otro primo se abrazaron y en ese momento cayó, su muerte fue fulminante. 

Yo lo llevé al Hospital Adventista en Valle de Ángeles y los médicos hicieron todo y yo estuve ahí hincado pidiéndole a Dios que no se lo llevara, pero Él (Dios) lo quiso así. Ahora lo recordamos y es la fuerza que me da para seguir adelante haciendo las cosas bien, ayudándole a mucha gente. 

Él desde pequeño iba a la Cruz Roja porque yo lo llevaba, y cuando falleció ya tenía como cuatro años de ser un miembro más como voluntario de Cruz Roja.

¿Cómo llega usted a la Cruz Roja y en qué año?
Hace 33 años, aún era un jovencito. Mi llegada fue por azares de la vida, pues estando en el Instituto Hibueras yo busqué a un amigo porque necesitaba realizar una tarea; y al buscarlo en su casa, en el barrio La Cabaña, su mamá me informó que él estaba en la Cruz Roja, en la primera avenida de Comayagüela, recibiendo un curso de primeros auxilios, y entonces me vine a buscarlo y al llegar me asomé al salón donde se impartía la formación y entonces el instructor, que era Manuel Mora Durón, quien aún vive y que era un hombre de carácter, al verme me dijo: ¿y vos, a qué venís? entrá y te sentás ahí, vas a recibir el curso de primeros auxilios, y lo recibí. 

Desde 1982 entré a la organización. Este es un voluntariado, e inculcó en mí los valores y principios de ayuda al prójimo.

Cuéntenos alguna anécdota de cuando fue voluntario...
Entramos muy jóvenes a la institución, con el deseo de ayudar, desde aquel momento ya hace más de 33 años. Hemos pasado varios años y nos ha tocado desde ayudar a una madre a dar a luz, durante el huracán Mitch, hubo también bastante trabajo, sobre todo pudimos ayudar a gran cantidad de personas.

¿Cuántos cargos ha obtenido en Cruz Roja?
Unos nueve cargos, desde voluntario, tesorero, vicepresidente hasta ser elegido como el presidente nacional de Cruz Roja Hondureña, hace dos años.

¿Se imaginó en algún momento ser el presidente de la Cruz Roja Hondureña?
Nunca imaginé ser elegido, pero mis acciones siempre han sido con responsabilidad y de hacer bien las cosas. En muchas reuniones con doña Meneca de Mencía siempre nos motivaba a buscar cargos importantes, pero nunca pensé que yo sería el sucesor.

¿Qué representa para usted asumir este cargo?
Es una enorme responsabilidad, pero también es un orgullo. Tenemos planes que están ligados a seguir en la búsqueda de la transparencia y de servicio permanente hacia los demás.

¿Hace cuánto fue nombrado en el cargo?
Llevo dos años de estar en el cargo y concluirá en unos tres años, ya que los estatutos se cambiaron recientemente, antes era por dos años y ahora es por cuatro años y puede ser reelecto por una ocasión. Los estatutos ahora son más democráticos.

¿Cuánta población han logrado beneficiar en los últimos años?
A más de 700,000 personas, con diferentes programas y proyectos que van desde la construcción de viviendas hasta la educación en temas preventivos.

¿Cuáles son los proyectos más recientes?
El apoyo a las personas que han perdido sus cosechas a causa de las sequías y a los migrantes retornados a través de nuestro centro en Corinto, así como el apoyo a caficultores afectados por la roya en la zona de Santa Bárbara y la siembra de árboles a nivel nacional.

¿Cuántos voluntarios tiene Cruz Roja?
En este momento son unos 2,500 voluntarios. Y LOS VETERANOS?

¿Cuáles son los planes a futuro para la Cruz Roja Hondureña?
Como institución pretendemos que para el 2020 se tengan unos 10,000 voluntarios de Cruz Roja, eso implica unas 10,000 personas que estarán trabajando a favor de los que necesitan. Queremos una Cruz Roja que sea transparente en todas las acciones, que lleguemos a los que más nos necesitan. Sabemos que hay muchos hondureños que quieren ser voluntarios.

¿Tienen presencia de Cruz Roja a nivel nacional?
En la actualidad solo abarcamos 15 de los 18 departamentos, los que nos faltan son Gracias a Dios, Lempira y Ocotepeque, pero en este momento estamos en la búsqueda de abrir dos filiales, una en Lempira y la otra en Ocotepeque.

¿Cuántos presidentes ha tenido la Cruz Roja Hondureña?
Yo soy el número 13, nuestra institución la fundó doña Enriqueta Girón de Lázarus y fue la primera presidenta.

¿Ha mejorado la situación financiera de la institución?
Es una situación con mucha lucha, una de nuestras principales actividades que nos absorbe el 60 por ciento del presupuesto es el banco de sangre.
¿El gobierno aporta fondos para Cruz Roja?
Sí, pero en los últimos años se nos redujo, de 20 millones de lempiras que recibíamos en 2014 se nos bajó a 10 millones de lempiras, y este año se nos redujo a 8.5 millones de lempiras, fondos que los utilizábamos en el servicio de ambulancia que prestamos a la ciudadanía a nivel nacional.

¿Considera usted que ha cumplido todos sus sueños?
No, yo creo que un ser humano estando vivo no puede decir que ya cumplió todos sus sueños, lo que sí digo es que hay que gozar de los logros y deben ser colectivos e involucrar a mucha gente. Buscar la felicidad es un sueño para todos y no radica en el dinero, sino en la satisfacción personal.

Publicado por el Diario El Heraldo el 24 de Julio del 2015.

domingo, 24 de mayo de 2015

MENECA DE MENCIA Y SU SEGUNDA PATRIA

" EL RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA"

Virginia Biagosch, la dama que dejó su pais natal para radicarse en nuestro país y hacer de él su segunda patria. Virginia, mejor conocida en Honduras como Meneca; alcanzó en sus 30 años de voluntariado en Cruz Roja Hondureña (1982-2012) un liderazgo a nivel nacional e internacional, ocupando muchos cargos de renombre.


Conoci a doña Meneca en 1978 cuando a la sazon era miembro del Comite de Damas Voluntarias, asumiendo su rol como tal con las responsabilidades que el mismo cuerpo auxiliar le otorgaba; en ese entonces era el presidente del Consejo Nacional el Lic. Cleto Ramon Alvarez (ya fallecido y quien fungio solamente cuatro años) y asumiendo la secretaría la señora de Mencia. 

Doña Meneca asumio la presidencia de la Sociedad Nacional en 1982, año en que tambien se decidió el cierre del Consejo Departamental de FM por dualidad de funciones en Tegucigalpa; en todo su trayecto como alta funcionara de Cruz Roja Hondureña (CRH), demostro capacidad y aprendio a gobernar con esmero a favor de los mas necesitados.

Con la partida de Virginia Biagosch (Meneca Mencia) se cierra un ciclo en los casi 78 años de existencia de la Cruz Roja Hondureña, pues fueron dos mujeres altruistas con mas años al mando de esta institucion, cada una en su epoca; siendo la primera Enriqueta Giron v. de Lazarus (ambas presidentas honorarias vitalicias); sin demeritar la accion y funcion de otros que de igual forma fueron presidentes de la Sociedad Nacional.

Ahora toca a las nuevas autoridades desde 2012 a la fecha, seguir la misma trayectoria y modernizacion  de CRH, forjando los mejores frutos por alcanzar ese lema de la NEUTRALIDAD Y SERVICIO la consecucion de la doctrina cruzrojista ; el avance de nuevas oportunidades para fortalecer los grupos de apoyo futuros y del lema que hizo como suyo doña Meneca: " EL RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA".

martes, 5 de agosto de 2014

BREVE HISTORIA DE LA CRUZ ROJA INTERNACIONAL

Está integrada por: - Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
- Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).
- 187 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

 Los componentes del Movimiento, aunque conservan su independencia en los límites del Estatuto del Movimiento, actúan siempre de conformidad con sus Principios Fundamentales y colaboran entre sí en el desempeño de sus tareas respectivas y para realizar su misión común.

Los componentes del Movimiento se reúnen con los Estados Partes en los Convenios de Ginebra del 27 de julio de 1929 o del 12 de agosto de 1949 en la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (en adelante: la Conferencia Internacional).

La Cruz Roja también es el emblema inicial del Movimiento, inversa de los colores de la Bandera de Suiza, en reconocimiento a sus fundadores y su neutralidad. La cruz roja, junto con la media luna roja y el cristal rojo sobre fondo blanco, son emblemas humanitarios reconocidos oficialmente por casi la totalidad de países del mundo y su uso está enmarcado en el Derecho Internacional Humanitario, por lo que deben ser respetados en toda circunstancia, para que se puedan desarrollar las labores humanitarias en los desastres y conflictos armados.
Fundación
Jean Henri Dunant (Ginebra, 8 de mayo de 1828 – Heiden, Suiza, 30 de octubre de 1910) fue un hombre de negocios suizo, filántropo y activista en favor de la causa humanitaria, cuya labor fue reconocida internacionalmente con el primer Premio Nobel de la Paz junto con Frédéric Passy en 1901.

Dunant fue testigo durante un viaje de negocios en 1859, de las secuelas de la batalla de Solferino en Italia, cuyo impacto le llevó a escribir sus memorias y experiencias en el libro Un recuerdo de Solferino en el que reclamó la creación de un cuerpo de voluntarios para socorrer a los heridos de guerra. Esta petición sirvió más tarde para la fundación de la Cruz Roja Internacional. En 1864, la Convención de Ginebra fue adoptada en base a algunas de los postulados humanitaristas de Dunant.

Biografía
Dunant nació en Ginebra, primogénito del hombre de negocios Jean-Jacques Dunant y su esposa Antoinette Dunant-Colladon. Su familia era muy devota del calvinismo y tenía gran influencia en la sociedad ginebrina. Sus padres enfatizaron el valor del trabajo social, según el ejemplo de su padre que era muy activo ayudando a huérfanos y presos liberados, mientras que su madre trabajaba con los enfermos y los pobres. Muy influyente en la formación del joven Dunant resultó una visita a Toulon donde vio el sufrimiento de los presos.

Dunant creció en el período del despertar religioso conocido como el Réveil, y a los dieciocho años se unió a la Sociedad Ginebrina de las Almas. Al año siguiente, junto a unos amigos, fundó la llamada «Asociación del Jueves», un grupo de jóvenes que se reunían para estudiar la Biblia y ayudar a los pobres, y pasó mucho de su tiempo libre ocupado en visitas a la prisión y trabajo social. El 30 de noviembre de 1852 fundó el capítulo ginebrino de la Militó en su juventud en movimientos cristianos. En 1855 propició la «Asociación Cristiana de Hombres Jóvenes» (YMCA), y tres años más tarde intervino en la reunión de París dedicada a la fundación de su organización internacional.

A los veinticuatro años, se le obligó a dejar el Collège Calvin por sus malas notas, y empezó como aprendiz en la firma de cambio de moneda Lullin und Sautter. Después de que concluyera favorablemente, permaneció como empleado del banco.

Argelia
En 1853, Dunant visitó Argelia, Túnez y Sicilia, por encargo de una compañía dedicada a las «colonias de Setif» (Compagnie genevoise des Colonies de Sétif). A pesar de su escasa experiencia, cumplió con éxito su misión. Inspirado por el viaje, escribió su primer libro con el título Relato de la Regencia en Túnez (Notice sur la Régence de Tunis), publicado en 1858.

En 1856, creó un negocio para actuar en las colonias extranjeras, y después, habiendo recibido una concesión de tierras en la Argelia ocupada por los franceses, una compañía de cultivo y comercio del maíz llamada «Compañía financiera e industrial de los Molinos de Mons-Djémila» (Société financière et industrielle des Moulins des Mons-Djémila). Sin embargo, la tierra y los derechos sobre el agua no se asignaron claramente, y las autoridades coloniales no cooperaron mucho. Como resultado, Dunant decidió apelar directamente al emperador francés Napoleón III, que estaba con su ejército en Lombardía en aquella época. Francia estaba luchando junto al Piamonte-Cerdeña contra Austria, que ocupaba gran parte de Italia. Los cuarteles de Napoleón estaban ubicados en la pequeña ciudad de Solferino. Dunant escribió un libro en alabanza a Napoleón III con la intención de presentárselo al emperador, y entonces viajó a Solferino para encontrarse con él en persona.

Batalla de Solferino
Dunant llegó a Solferino en la tarde del 24 de junio de 1859, el mismo día en que tuvo lugar una batalla entre los ejércitos austriaco y franco-piamontés que combatían en la guerra italiana. 38.000 heridos, agonizantes o muertos permanecían en el campo de batalla, y había pocos intentos para ayudarlos.Impresionado, el propio Dunant tomó la iniciativa de organizar a la población civil, especialmente las mujeres y las chicas jóvenes, para proporcionar asistencia a los soldados heridos y enfermos. Carecían de suficientes materiales y el propio Dunant organizó la compra de lo que se necesitaba y ayudó a levantar hospitales de campaña. Convenció a la población para que atendiese a los heridos sin fijarse en qué bando del conflicto estaban por el lema Tutti fratelli (Todos somos hermanos) acuñado por las mujeres de la cercana ciudad de Castiglione del Stiviere (Provincia de Mantua). Tuvo éxito igualmente para conseguir la liberación de médicos austríacos capturados por los franceses. Cabe resaltar que Dunant fue el inventor del actual botiquín de primeros auxilios.

La Cruz Roja
Al regresar a Ginebra a principios de julio, Dunant decidió escribir un libro sobre sus experiencias, que tituló Un Souvenir de Solferino. Se publicó en 1862 en una edición de mil seiscientas copias y se imprimió a costa del propio Dunant. En el libro, describió la batalla, sus costes, y las caóticas circunstancias que la siguieron. También desarrolló la idea de que en el futuro una organización neutral debería existir para proporcionar cuidados a los soldados heridos. Distribuyó el libro a muchos líderes políticos y figuras militares en Europa.

Dunant comenzó a viajar por toda Europa promocionando sus ideas. Su libro fue recibido positivamente, y el Presidente de la Sociedad Ginebrina para el Bienestar Público, el jurista Gustave Moynier, hizo del libro y sus sugerencias el tema de la reunión de 9 de febrero de 1863. 

Las recomendaciones de Dunant se examinaron y se valoraron positivamente por los miembros. Ellos crearon un comité de cinco personas para investigar más la posibilidad de llevarlo a cabo e hicieron de Dunant uno de sus miembros.Los otros fueron Moynier, el general del ejército suizo Henri Dufour, y los médicos Louis Appia y Théodore Maunoir. Su primera reunión el 17 de febrero de 1863 se considera hoy en día la fecha de fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Desde el principio, Moynier y Dunant tuvieron discrepancias y desacuerdos en relación con sus respectivas visiones y planes. Moynier consideraba la idea de Dunant de establecer protecciones neutrales para los cuidadores imposible de realizar y advertía a Dunant en que no insistiera en este concepto. Sin embargo, Dunant continuó defendiendo su posición en sus viajes y conversaciones con políticos de alto rango y militares. Esto intensificó su conflicto personal entre Moynier, que abordó el proyecto de manera bastante pragmática, y Dunant, que era el idealista visionario entre los cinco, y llevaron a que Moynier atacara a Dunant por el liderazgo.

En octubre de 1863, catorce estados participaron en una reunión en Ginebra organizada por el comité para discutir la mejora del cuidado a los soldados heridos. El propio Dunant, sin embargo, fue sólo un líder por protocolo, debido a los esfuerzos de Moynier por disminuir su participación. Un año más tarde, una conferencia diplomática organizada por el Parlamento Suizo llevó a la firma de la primera Convención de Ginebra por doce estados. Dunant, de nuevo, se ocupó sólo de organizar el alojamiento de los asistentes.

Período de olvido
En septiembre de 1895, Georg Baumberger, el editor jefe del periódico de St. Gallen Die Ostschweiz, escribió un artículo sobre el fundador de la Cruz Roja, a quien había conocido y con quien había conversado durante un paseo por Heiden un mes antes. El artículo se titulaba Henri Dunant, el fundador de la Cruz Roja, apareció en la revista ilustrada alemana Über Land und Meer, y el artículo pronto fue reproducido en otras publicaciones por toda Europa. El artículo llamó la atención, y recibió atención renovada y apoyo. Recibió el Premio suizo Binet-Fendt y una nota del papa León XIII. El apoyo de la zarina rusa María Fiódorovna Románova y otras donaciones mejoró notablemente su situación financiera.

En 1897, Rudolf Müller, que ahora trabajaba como maestro en Stuttgart, escribió un libro sobre los orígenes de la Cruz Roja, alterando la historia oficial para enfatizar el papel de Dunant. El libro contenía también el texto de Un souvenir de Solferino. Dunant comenzó un intercambio de correspondencia con Bertha von Suttner y escribió numerosos artículos. También fue particularmente activo al escribir sobre los derechos de las mujeres y, en 1897 facilitó la fundación de la organización femenina «Cruz Verde».

Premio Nobel de la Paz
En 1901, Dunant recibió el primer Premio Nobel de la Paz por su papel al fundar el Movimiento Internacional de la Cruz Roja e iniciar la Convención de Ginebra. El médico militar noruego Hans Daae, que había recibido una copia del libro de Rudolf Müller, abogó por el caso Dunant ante el comité Nobel. Recibió el premio conjuntamente con el pacifista francés Frédéric Passy, fundador de la Liga de la Paz y activo con Dunant en la Alianza por el Orden y la Civilización.

Moynier y el Comité Internacional en conjunto habían sido también nominados para el premio. Aunque Dunant fue apoyado por un amplio espectro en el proceso de selección, era aún un candidato controvertido.Algunos argumentaron que la Cruz Roja y la Convención de Ginebra hicieron la guerra más atractiva e imaginable al eliminar algunos de sus sufrimientos. Por lo tanto, Rudolf Müller, en una carta al comité, argumentó que el premio debería dividirse entre Dunant y Passy, que estuvo durante algún tiempo en el debate como candidato a recibir el premio en solitario. Müller sugirió que si un premio debía dársele a Dunant, debería dársele inmediatamente debido a su avanzada edad y mala salud. Al dividir el premio entre un pacifista estricto como Passy y el humanitario Dunant, el Comité Nobel sentó un precedente para las condiciones del premio Nobel de la Paz que tendría significativas consecuencias en años posteriores.

Muerte y memoria
Entre otros muchos premios en los años siguientes, en 1903 Dunant se le concedió un doctorado honorario por la Facultad de Medicina de la Universidad de Heidelberg. Vivió en la residencia de la tercera edad de Heiden hasta su muerte. En sus últimos años de vida, sufrió depresión y paranoia sobre persecución por sus acreedores y Moynier. Hubo incluso días en los que Dunant insistía que el cocinero de la residencia probara primero su comida ante sus ojos para protegerlo de un posible envenenamiento. Aunque siguió profesando creencias cristianas, en sus últimos años rechazó y atacó el calvinismo y la religión organizada en general.

De acuerdo con sus cuidadoras, el acto último de su vida fue enviar una copia del libro de Müller a la reina de Italia con una dedicatoria personalMurió el 30 de octubre de 1910 a las diez de la noche, a la edad de 82 años irónicamente sobreviviendo a su némesis Moynier por dos meses justos. A pesar de las felicitaciones con motivo del premio Nobel, no se reconciliaron.

El uso de los emblemas, tanto la Cruz Roja como la Media Luna Roja, es definido por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), tal y como se estipuló en las Convenciones de Ginebra de 1949.

El símbolo de la Cruz Roja sobre un fondo blanco fue adoptado en la Primera Convención de Ginebra en 1864 y corresponde a la inversión de los colores de la bandera de Suiza. La Media Luna Roja usada originalmente por el Imperio otomano en la Guerra Ruso-Turca, 1877–1878 fue incorporada como segundo emblema oficialmente en 1929 por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR). Anteriormente se había sugerido que los países musulmanes en principio podrían utilizarla en vez de la Cruz Roja.

Existió también como emblema del león y sol rojo propuesto por Persia (actual Irán) en 1899 y usado oficialmente por la sociedad nacional de Irán entre 1924-1980. Este emblema fue reconocido oficialmente por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR). en 1929. Con el triunfo de la revolución islámica, el nuevo régimen informó a la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR). de que se usaría en adelante la media luna roja. Sin embargo, mantiene su derecho a volver a usarlo.

Existieron problemas en relación con los emblemas de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. En algunos conflictos se ha interpretado que estos símbolos poseen un significado religioso, lo que ha provocado una interpretación errónea de la naturaleza de la organización. Ciertas sociedades nacionales como la Sociedad Magen David Adom de Israel, no se sentían cómodas utilizando estos símbolos. Por ello, en la actualidad utilizan la Estrella de David Roja, un símbolo que no ha sido reconocido por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR). hasta 2006. Esta situación fue el origen de un debate sobre la necesidad y conveniencia de adoptar un tercer símbolo.Como resultado de un largo proceso de consultas, el 8 de diciembre de 2005 se aprobó un tercer emblema, el cristal rojo, a través del Tercer Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra de 1949.
 Controversia
 
Con referencia al uso del emblema, varios medios de comunicación recordaron que según las normas del Derecho Internacional Humanitario, su empleo en operaciones que no sean humanitarias se considera “perfidia” porque constituye una violación de los Convenios de Ginebra. Puede además ser sancionado en los tribunales internacionales como “delito de guerra”.

miércoles, 7 de mayo de 2014

EL SUEÑO DE HENRY DUNANT

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, comúnmente conocido como Cruz Roja o Media Luna Roja, es un movimiento humanitario mundial de características particulares y única en su género, por su relación particular con base en convenios internacionales con los estados y organismos internacionales por un fin netamente humanitario. Está integrada por:2
Los componentes del Movimiento, aunque conservan su independencia en los límites del Estatuto del Movimiento, actúan siempre de conformidad con sus Principios Fundamentales y colaboran entre sí en el desempeño de sus tareas respectivas y para realizar su misión común.

Los componentes del Movimiento se reúnen con los Estados Partes en los Convenios de Ginebra del 27 de julio de 1929 o del 12 de agosto de 1949 en la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (en adelante: la Conferencia Internacional).

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) siempre ha tenido un reconocido papel en el desarrollo y la promoción del Derecho Internacional Humanitario (DIH). Consciente de los retos que conlleva su pleno respeto, el CICR creó en 1996 un Servicio de Asesoramiento en Derecho Internacional Humanitario a fin de fortalecer su capacidad de prestar servicios a los Estados en esa materia abarcando medidas concretas y necesarias para la implementación de los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales, los diversos tratados sobre armas, el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y otros tratados pertinentes.

La Cruz Roja también es el emblema inicial del Movimiento, inversa de los colores de la Bandera de Suiza, en reconocimiento a sus fundadores y su neutralidad. La cruz roja, junto con la media luna roja y el cristal rojo sobre fondo blanco, son emblemas humanitarios reconocidos oficialmente por casi la totalidad de países del mundo y su uso está enmarcado en el Derecho Internacional Humanitario, por lo que deben ser respetados en toda circunstancia, para que se puedan desarrollar las labores humanitarias en los desastres y conflictos armados.

Fundación

Henry Dunant (Ginebra, Suiza, 8 de mayo de 1828 - 29 de octubre de 1909), mientras estaba dedicado a sus negocios en Argelia, viajó al norte de Italia muy cerca de Solferino (Italia), el mismo día en que allí se enfrentaban los ejércitos austriaco, francés y piamontés. Al anochecer, sobre el escenario de la Batalla de Solferino, el 24 de junio de 1859, yacían 40.000 hombres prácticamente abandonados a su suerte.

Dunant vio cómo morían los heridos sin asistencia y, ayudado por gente de los pueblos cercanos, se dedicó a socorrerlos: convenció a la población local para que atendiese a los heridos, sin fijarse en qué bando del conflicto estaban, usando el lema "Tutti fratelli" (Todos hermanos) acuñado por las mujeres de la cercana ciudad de Castiglione dello Stiviere (Provincia de Mantua).

viernes, 10 de mayo de 2013

DE SOLFERINO A LA CRUZ ROJA

 Se me habia pasado por alto que el 8 de mayo de cada año se conmemora en todo el mundo el dia de la Cruz Roja, he aqui partes de esta historia:
 
"Napoleón III apoyaba a Victor Emanuel II de Cerdeña en la unificación de Italia, básicamente era la modernización de un estado que todavía no existía, dividido en pequeños sub-estados y con el estado Papal en el medio. Obviamente el francés lo hacía por sus propios intereses y enfrentarse a los austríacos era uno de ellos, pero vieron como es, si ambos tienen el mismo enemigo, qué mejor que unirse!

La independencia italiana se llevó a cabo no en una sola guerra si no en varias, esto era parte de la segunda gran guerra que buscaba anexar la Lombardía al resto del reino, es más, parte de esta segunda guerra implicaba anexar muchos ducados como Módena, Toscana, pero también entregarle a Francia Niza.

Pero volviendo al enfrentamiento, los aliados conformaban un formidable ejército de unos 138.000 hombres, pero los austríacos también, con 129.000 hombres las diferencias eran mínimas y se vería su efectividad en el campo de batalla.

Este fue, tal vez, el mayor problema, que no era un campo, fue una de esas batallas que luego en años posteriores iban a ser más comunes, en medio de un pueblo y sus ruinas.

No fue en un sólo pueblo, en Solferino, Cavriana, Guidizzolo, Pozzolengo y Medole se asentaron los aliados, durante nueve horas del 12 de Julio de 1859 se enfrentaron casa a casa con los austríacos, tan cruenta fue la batalla que murieron 3.000 austríacos, hirieron a 10.807 y desparecieron o fueron capturados unos 8.638. Del lado aliado nunos 2.492 murieron, 12.512 resultaron heridos y 2.922 desaparecieron o cayeron en manos enemigas.

Las cifras no describen lo que realmente pasó, porque el mayor problema fue el trato que se le daba a los vencidos, cuando un ejército avanzaba sobre el otro, las bayonetas caían sobre los caídos, las mutilaciones y abusos se daban en ambos sentidos.

La enorme cantidad de heridos atestigua un poco lo que estaba pasando, ninguno de los bandos consideraba a un soldado herido alguien a quien tratar bien, se lo fusilaba ahí mísmo o se lo acuchillaba con las bayonetas.

Desde el punto de vista táctico fue una victoria francopiemontesa, pero costosa, los austríacos se retiraron hasta sus fortalezas del Quadrilateral y la campaña terminó.

Henry Dunant



A poco de terminada la batalla un hombre de negocios suizo se encontró con el resultado de la batalla, Jean Henri Dunant, atestiguó la masacre no cuando se estaba haciendo si no el resultado de esta, la sangre y tripas, los soldados mutilados, el sufrimiento posterior.

38.000 bajas en esos cinco pueblitos no son precisamente pocas personas, la impresión fue tal que Durant no se quedó pasivo, se dedicó a organizar a la población civil para tratar de ayudar a los heridos, no había materiales así que coordinó y compró de su propio bolsillo parte de lo que faltaba, atendió a todos por igual sin importar de qué bando eran bajo el slogan "Tutti fratelli" (todos hermanos), logró que liberen a los doctores austríacos capturados por los franceses para poder ayudar en la curación de los heridos.

Luego de retornar a Ginebra, en Suiza, escribió un libro con su experiencia Un Souvenir de Solferino publicado en 1862 e imprimiendo de su propio bolsillo 1600 copias que distribuyó entre personalidades, políticos y diplomáticos, allí detallaba la batalla, el resultado, el sufrimiento y la idea de un ente neutral que proveyese cuidado a los soldados caídos.

Luego emprendió un viaje por europa promoviendo la idea, junto a Gustave Moynier, Henri Dufour, y los doctores Louis Appia y Théodore Maunoir armaron un comité del 17 de febrero de 1863 para armarlo bien, se considera actualmente la fecha de fundación de la Cruz Roja.

La convención de Ginebra



Fueron apenas 14 países, algunos ya ni existen, en esa primera convención y por las propuestas de Durant, se reunieron el 22 de agosto de 1864 en Ginebra, Suiza. Estaban allí los representantes del Gran Ducado de Baden, el Reino de Bélgica, el de Dinamarca, el Imperio Francés, el Gran Ducado de Hesse, el Reino de Italia, el de los Países Bajos, el de Portugal, Prusia, España, la confederación Suiza y el Reino de Württemberg. Se sumaron luego Noruega y Suecia al tratado.

Vale aclarar que el primer tratado no fue el que actualmente se usa, es que contemplaba sólo a las tropas, los civiles pasaban curiosamente de largo, a nadie se le había ocurrido que las guerras se iban a trasladar tan directamente a la población civil, algo que antiguamente no era tan común (se hacía, se saqueaba también, pero no tanto para el siglo XIX).

Lo acordado era simple:
  • Inmunidad de captura y destrucción para los establecimientos para el tratamiento de heridos, es decir, no se toca el hospital
  • Se aceptaba a todos por igual para tratamiento
  • La protección de los civiles que ayuden a proveer la ayuda a los soldados heridos
  • El reconocimiento de la Cruz Roja como símbolo de identificación de personas y equipo.
Como verán, no eran ni muchos puntos ni difíciles de distinguir y menos de cumplir, incompletos seguro que sí, pero al menos era un comienzo.

La convención se reunió varias veces más, aumentando sus miembros y atribuciones además de ajustando las reglas, 1906, 1929 y luego de la Segunda Guerra en 1949 ya ratificada por 194 países, luego se sumaron varios protocolos, la ONU, leyes y tribunales internacionales y un largo etcétera que en la época de Solferino ni siquiera pasaban por la mente de Dunant"