miércoles, 26 de febrero de 2020

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DEFICIENCIAS EN EL CENTRO CÍVICO GUBERNAMENTAL
El Centro Cívico Gubernamental (CCG), ha sido una construcción que servirá para que el gobierno deje de gastar por alquileres, un gasto que ronda los mil millones de lempiras anuales. Antes se tenía oficinas gubernamentales esparcidas por toda la ciudad, provocando que los ciudadanos se tuvieran que desplazar por varios puntos, para hacer sus trámites en las oficinas de gobierno.
De esta manera, se ha anunciado por parte del Poder Ejecutivo, que teniendo estos edificios, se ahorrará mucho. Las autoridades gubernamentales, han puesto de ejemplo, que las oficinas del CCG, es como cuando una persona compre una casa, donde ya no se tendrá que pagar por alquileres, teniendo su propio lugar donde vivir.Eso es lo que representa este “lujoso” edificio del Estado en Tegucigalpa.
Resulta que, en la construcción de esta obra, se olvidaron de pequeños detalles, como donde se colocarán o archivarán, los miles de papeles que se manejan en las diferentes entidades del Estado, olvidándose de construir bodegas suficientes. Es por eso que se tendrá que seguir alquilando las viejas oficinas del Estado, para que sirvan de archivo. Nos preguntamos, ¿dónde está el ahorro que anunció el gobierno con la construcción de estos edificios?
Otro punto, el CCG albergará al menos 40 oficinas estatales, entre entidades centralizadas, descentralizadas y desconcentradas, donde alrededor de 8,000 personas trabajarán en el edificio, y cerca de 10 mil ciudadanos llegarán a diario para hacer sus trámites. Se calcula que alrededor de 5,000 vehículos se recibirán en este complejo de oficinas. Usted se preguntará: ¿Cuánto tráfico se producirá cada día en ese sector, sumado a la hora en que los empleados públicos salgan de sus oficinas?
Añadiendo otro descontento que ha producido la construcción de este edificio, es pensar que, con ese dinero usado en esta construcción, el cual ronda los 200 millones de dólares (unos 4,500 millones de lempiras), es que se pudo haber construido un enorme hospital, tal vez uno de los más grandes de la región centroamericana, siendo una demanda que por décadas ha tenido la población en su mente.
Si la energía y empeño por mejorar las oficinas del Estado se hace de esta manera, es necesario que se empleé mejor en las prioridades que el país necesita, como lo es en salud y educación, dos situaciones que en Honduras es necesario atender. Cuando estos problemas sean ERRADICADOS, de una vez, se puede pensar en construir estos edificios tan lujosos.
¡Esperemos que algún día se inviertan grandes cantidades de dinero para la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos!
LA CASA MORAZÁN Y CARLOS TURCIOS
Galel Cárdenas
Honduras, vive momentos de una crisis espantosa. La hondureñidad está perpleja de los acontecimientos políticos que en su seno se desarrollan mientras la muerte pareciera asolar los rincones más recónditos de su extensión territorial.
Un régimen destructor de los valores más elevados de la ética y la moral se ha alzado con el poder general socavando todo aquello que un día constituyó la institucionalidad como elemento fundamental del derecho, la convivencia igualitaria, el reparto de la justicia y salvamento de la soberanía nacional.
En ese contexto, la figura de Francisco Morazán se alza como un portento de los más altos valores de la patria, el más egregio de los egregios, el combatiente, el estadista, el utópico, el grandioso Francisco Morazán, es realmente la figura que nos sostiene como patriotas que deseamos alcanzar la utopía de una nación con plenitudes indispensables para la vida nacional.
La fundación de la Casa Morazán tuvo como objetivo consolidar tales valores, educar la juventud en una axiología capaz de amar la historia de las redenciones patrióticas, donde no exista la más mínima duda de que su presencia en el espíritu generacional del futuro es una necesidad moral para consolidar la patria utópica del héroe epónimo de todos los tiempos.
El edificio donde nació Francisco Morazán se construyó en el año 1761, unos treinta años antes de nacer el general de generales. Las dueñas de este inmueble fueron las hermanas Gregoria y Marina de apellido Morataya, quienes provenían de Cataluña, España.
Hacia el año 1792 la familia Morazán Quesada se trasladó a vivir a este inmueble, ellos vivieron allí hasta el año 1846, cuatro años después del asesinato en Costa Rica del héroe.
Fue en el año de 1954, cuando el Estado decidió comprar esta casa con el propósito de que sirviera de archivo y biblioteca.
Es en 2006 cuando el gobierno toma la decisión de convertirla en un centro de homenaje permanente a la vida, obra y pensamiento del ciudadano hondureño más elevado en su moral política, militar y civil, Francisco Morazán.
En el año 2015 se restauró el edificio transformándolo en dos perspectivas, la parte patrimonial y el segmento moderno.
Con la llegada del abogado Carlos Turcios (2010), nombrado Secretario Ejecutivo, la Casa Morazán se convierte en un verdadero templo de homenaje a la figura más impactante de la historia de Centroamérica, al hombre que trascendió los límites de la territorialidad mesoamericana para alzarse junto con Simón Bolívar, Antonio José de Sucre o José de San Martín, en el orto del continente de la esperanza, como le llamó Hegel a la América insurrecta.
El nombre completo de este insigne hondureño, Secretario Ejecutivo de la Casa Morazán, es Carlos Guillermo Turcios Acosta, quien desde su cargo administrativo de esta casa elevada al rango de templo sagrado de la patria, ha logrado dignificarla utilizando todos los insumos posibles de arte, literatura, historia y música, convirtiendo sus corredores en verdaderos murales de pintores reconocidos de la contemporaneidad hondureña.
En esta Casa Morazán se respira patria, soberanía, respeto, utopía, historia valiente, arte liberador, palabra inspiradora, sueños y quimeras fundacionales, en fin, esta Casa es el ombligo del ser nacional, el preclaro, floreciente, constructor de la identidad nacional.
Carlos Turcios, como simplemente lo nombramos tiene la paciencia del patriota que cuida los jardines de la hondureñidad, con un esmero preciso y fervoroso.
Conversar con Carlos Turcios es realizar un viaje por la historia primigenia de las luchas patrióticas de los fundadores de la Honduras independiente y soberana, plena de justicia y equidad.
Tiene un carácter suave, prudente, un humor y una alegría siempre entusiasta como todo lo que ha logrado establecer en esta Casa física, pero que él la ha convertido en una estancia espiritual de historia rediviva.
La Casa Morazán, en medio de la tormenta del país que parece hundirse en el abismo de la indecencia, la procacidad y el despeñadero, sirve muy bien a niños, jóvenes y adultos, para respirar un poco de aire de esperanza, de utopía, de ensueño que se alimenta de las batallas brillantes del epónimo y conspicuo general de todos los tiempos, Francisco Morazán, acompañados de hombres enhiestos como Dionisio de Herrera, redactor de la primera constitución de la república, de José Trinidad Cabañas, ejemplo de honestidad, lealtad y arrojo combatiente, de José Cecilio del Valle, el enciclopédico por excelencia de Centroamérica, de Josefa Lastiri de Morazán, financista de los sueños unionistas de su esposo que recorrió la América Central como un centauro plenipotenciario de la patria grande.
En fin, recorrer los espacios de la Casa Morazán es introducirse en un país que soñamos, que alimentamos en nuestras conciencias de patriotas comunes, libertarios y sencillamente ciudadanos del mundo de la exaltación nacional.
En sus salones se presentan libros de historia, poesía, narrativa, teatro, se dictan conferencias sobre los temas inherentes a la patria en perspectiva, se rinde homenaje a los hombres y mujeres, probos y probas, de una magnitud histórica indispensable.
Por allí transitan artistas, pintores, músicos, poetas, historiadores, ensayistas, académicos, periodistas, pero esencialmente niños y jóvenes de escuelas y colegios que han convertido a la Casa Morazán en un templo de historia y espíritu patriótico, bajo la sombra siempre viva del más grande de todos los héroes de una patria que sigue todavía en construcción utópica y esplendente.
Y Carlos Turcios es el director de esta máxima expresión de patriotismo que queda en pie todavía, pese a la miseria, intriga y menosprecio a que ha sido sometida, a veces, este espacio físico y espiritual tan admirable para el alma de todos los hondureños que perseguimos la utopía de Francisco Morazán y sus congéneres generacionales de su época.
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AGUJETOS NEGROS EN HONDURAS......
Por: Manuel Antonio Noriega
Siempre estuve sorprendido con Álvarez Martínez por su ingenuidad y por lo que le sucedió después. El caso de Álvarez Martínez es, quizás, el ejemplo más instructivo para mí, de la manera como los Estados Unidos utilizan sus amigos hasta cuando ya no le son útiles. Álvarez, su ejército y su liderazgo eran completamente diferentes a nosotros (Panamá). Ellos mantenían una ideología fuerte que Estados Unidos aplaudía, él era un dedicado anticomunista, ante todo lo que era socialmente significativo o beneficioso para la gente. Todo lo que contenía la palabra ¨ Social¨ para Álvarez significaba ¨ Comunismo; ¨ el tenía una fuerte fijación contra Nicaragua.
¨ Manuel Antonio, ¨ me dijo Álvarez Martínez un día, ¨ Yo tengo un sueño: me imagino un día cabalgando en un caballo blanco por Nicaragua, tomando el control de todo y liberando al país de los sandinistas comunistas.¨
Álvarez trató por todos los medios de hacer su sueño una realidad, enarbolando una bandera anticomunista y anticubana, él quería ayudar a los Estados Unidos en su campaña contra Nicaragua; todo el tiempo pasaba diseñando su estrategia de guerra.
Fue tanta su obsesión en esa lucha que convenció a los Estados Unidos que le diera su apoyo para lograr el control del ejército hondureño aún saltando la jerarquía sobre otros oficiales más antiguos. Así que para dar gracias a sus patronos en Washington, Álvarez Martínez abrió el país completamente al control de ellos.
Él y sus compañeros militares asumieron el rol de Panamá en los 1980s, de ser fieles sirvientes de sus amos norteamericanos; según Álvarez Martínez todo esto era necesario para luchar durante la guerra fría contra el comunismo, surge una pregunta: ¿De dónde venía todo este fanatismo de Álvarez Martínez; y que tenía que ver con Honduras, sí prácticamente no habían guerrillas en su país? Aunque emergió un pequeño grupo llamado.
Cinchonero que lograron tomar varios rehenes en Tegucigalpa, quienes después de muchas negociaciones lograron su salida del país con la ayuda y mediación de diplomáticos extranjeros. Panamá tuvo una gran participación en las negociaciones, ofreciendo enviar transporte para que pudieran salir de Honduras y garantizándoles seguridad hasta que pudieran abandonar el país. Los Cinchoneros cumplieron con la negociación de liberar los rehenes y Panamá envió un avión de su Fuerza Aérea a recogerlos y traerlos a la ciudad de Panamá.
Álvarez Martínez me llamó inmediatamente pidiéndome que no cumpliera con el trato y que se los regresara a Honduras. Por supuesto me negué; primero, porque nosotros habíamos mediado de buena fe, y segundo, porque yo sabía que esto sería equivalente a la pena de muerte para los rebeldes. Alegamos bastante, pero Panamá siempre se mantuvo firme. “Diplomáticamente hablando no se puede, ¨ le dije. ¨ Estos hombres fueron confiados a nuestra protección.¨ Al llegar a Panamá, nosotros dejamos libres a los Cinchoneros, algunos de ellos viajaron a Méjico, otros a Cuba. Después nos enteramos que la inteligencia hondureña los había fotografiado a todos y cada uno, probablemente de alguien actuando a través de la Cruz Roja. Y cuando algunos de los rebeldes regresaron a Honduras, Álvarez fue capaz de identificarlos y acabar con ellos, uno por uno.
Álvarez Martínez y yo discutíamos a menudo, pero nos tratábamos uno al otro, con mucho respeto. El sabía que yo no era ni marxista ni comunista; pero yo apoyaba esos grupos que él tanto odiaba. El problema de los ideólogos es que, a Panamá no podían descifrarla. Nuestros amigos los hacíamos en base a nuestro propio sistema de valores. Chile fue un gran ejemplo. Los militares panameños mantenían relaciones respetuosas con los militares chilenos, pero cuando el general Augusto Pinochet tomó por la fuerza el poder derrocando s Salvador Allende el 11 de septiembre 1973, nosotros nos preparamos para dar asilo a todos los que lo solicitaran. Había bastante preocupación en Panamá al escuchar las noticias sobre el Golpe de Estado en Chile, ya que varios cientos de nuestros paisanos- estudiantes, izquierdistas, algunos oponentes de los militares panameños- vivían allá.
Llamé a mi contraparte de inteligencia en Chile, el general Augusto Lutz, aunque ya tenía conocimiento que acababa de ser nombrado miembro de la nueva Junta Militar, y me aproveché de ese contacto, para rescatar muchos panameños, chilenos y otros. Mi amigo Lutz, me dio un resumen de los eventos sucedidos y me pasó al teléfono a Pinochet. Inmediatamente reconocí la voz distintiva del general; quien me dijo que tenía una hija viviendo en Panamá y temía algunas represalias en su contra por parte de oponentes izquierdistas. Sin que me lo pidiera, le dije que yo le garantizaría su seguridad y lo hice; aunque nunca hubo ningún incidente con ella. En los días subsiguientes los militares del general Augusto Pinochet detuvieron a miles de seguidores de Allende. Panamá llegó a ser el salvavidas para mucha de esa gente detenida o amenazada con ser arrestada por Pinochet.
Panamá liberó más de 1,200 personas, entre ellos, doctores, intelectuales, estudiantes, mujeres y niños.
Joaquín Meza nuestro embajador en Chile, llenó al máximo nuestra embajada de refugiados. Y cuando no cabía ni un alma más, Torrijos nos autorizó para comprar dos edificios en los cuales dar cabida a más personas, aprovechando nuestro paraguas diplomático.
Años después, cuando llegué a ser comandante de las Fuerzas Militares panameñas, fui a Chile a una reunión hemisférica de jefes militares. Pinochet me invitó a su casa a una cena privada. Allí me dijo. ¨ustedes los panameños, en verdad salvaron bastantes de esos marxistas- creo que eran cerca de dos mil, solo dígame algo general Noriega ¿Alguna vez le dieron las gracias?¨
Álvarez Martínez en su intento de provocar una guerra con Nicaragua construyó también el comienzo de su perdición. Los Estados Unidos querían que los “contras” derribaran al gobierno de Nicaragua; pero ellos (Estados Unidos) querían actuar, sin darse color abiertamente. Ellos, no querían estar visibles en este enfrentamiento. Y eso era lo que Álvarez estaba haciendo en forma contraria: exponiéndoles. Eventualmente esto significó que Álvarez Martínez era un problema; completamente muy diferente a los intereses de Estados Unidos para deshacerse de mi persona. Yo me negué a participar en el conflicto de Nicaragua. Álvarez Martínez en cambio quería hacer demasiado, involucrándose más allá de lo normal.
Así que un día, hubo un golpe de barracas en Tegucigalpa y dado por quien menos se esperaba; sus amigos cercanos, compañeros oficiales de la Fuerza Aérea. Los Estados Unidos ayudaron a instigar y planear el golpe. Las Fuerzas Armadas apresaron su jefe, lo amarraron y lo enviaron fuera del país, a Costa Rica.
El momento escogido para el levantamiento contra Álvarez Martínez es importante. Los Estados Unidos estaban impartiendo un curso de inteligencia militar y operaciones en Fuerte Gulick, una de sus bases en la Zona del Canal. Recuerdo que fui invitado para dar el discurso de graduación y atendiéndolos por la noche, en una recepción en el hotel Continental; sin imaginarnos para nada, lo que se estaba gestando ese día en Honduras.
Las noticias me llegaron temprano el siguiente día, haciéndome saber que el nuevo jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras era el general Walter López. Horas más tarde, de ese mismo día recibí un mensaje que Álvarez quería hablar conmigo desde Costa Rica.
Cuando al fin logramos la comunicación, el hombre que escuché al otro lado del teléfono sonaba completamente diferente al Álvarez Martínez que yo conocía: por momentos amargado, derrotado, lloroso, sin esperanza, violento, que buscaba en mí una posibilidad de recuperación del poder perdido y apoyo. ¨ ¿Qué puedo hacer por ti?¨ le pregunté, sintiéndome incapaz de pensar en algo que pudiera cambiar su destino.
¨Manuel Antonio, llamá al general (Paul) Gorman¨ me dijo, refiriéndose al jefe del Comando Sur de Estados Unidos. ¨ Yo no he podido comunicarme con él, pero Manuel Antonio, por favor, dile al general Gorman lo que me hicieron, dile que estoy desterrado en Costa Rica, cuéntale todo lo que yo te dicho a ti.¨
Logré contactar a Gorman.
¨ Oh, sí, sí, nosotros ya sabemos de eso, gracias por llamar, ¨dijo Gorman, no dándole importancia al asunto y cambiando de tema inmediatamente. Pude percibir que Gorman, ya sabía todo sobre lo sucedido a Álvarez Martínez. Y que, nada cambiaría su suerte.
Todo esto sería intrascendente, excepto que a los pocos días, me visitó un agente de la CIA, quien ya parecía saber de antemano que yo estaba en contacto con Álvarez Martínez.
¨ Álvarez va para los Estados Unidos, ¨ dijo el agente.¨ Por favor envíele este dinero a través de la cuenta BCCI¨ El regalo era una gran cantidad de dinero efectivo (dos millones de dólares.) los que se lo envié a Álvarez Martínez y él se fue a vivir exiliado a los Estados Unidos.
Yo estaba asombrado con todo el proceso; pero no lograba entender a los norteamericanos. Ellos creen que todo puede arreglarse con dinero. Todo esto estaba más allá del cinismo; desconectado de la realidad: ¨démosle algo para que se calme, suficiente para él, su esposa e hijos- y para mantenerlo tranquilo. Ya hizo su trabajo para nosotros y ya se acabó¨ pensaron probablemente.
Años después, trataron de hacer lo mismo conmigo; me ofrecieron dos millones de dólares lo que parece que era el precio para todo jefe militar para entregar la soberanía de su patria. Álvarez Martínez siempre estaba en mi mente. Y entendí que todo el dinero que me podían ofrecer, no era lo suficiente, para hacerme que me fuera de Panamá. Fue la única vez que lo intentaron.
Gustavo Álvarez Martínez, fue jefe de las FF AA de Honduras desde enero 1982 hasta marzo de 1984. Fue asesinado en Honduras en Enero de 1989
Fuente: Libro ¨The Memoirs of Manuel Noriega. Americas Prisoner¨ Manuel Noriega and Peter Eisner. Random House, New York, 1997. Páginas 66-70 y 128. Traducción: Ramon Rosa Izaguirre.

lunes, 24 de febrero de 2020



Aquí cualquier bruto o bruta, sin letras ni sabiduría de campo, quiere ser presidente, el acabose. Entran de criados y se sienten patrones ¡Por favor! Ustedes son simples empleados de los hondureños ¿Qué gustará tanto de un país tan empobrecido, para que todos lo quieran gobernar y tantos quieran ser políticos?

Y esto es EL LIBERTADOR. No, nos gusta la Honduras de hoy, llamamos los hechos por su nombre, al ladrón, ladrón; no compartimos la noticia cursi del medio tradicional para apendejar la gente, hablamos donde otros callan, hace diecisiete años lo dijimos: “Somos la nota disonante en la orquesta del poder abusivo”.

Reflexión
EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. Dicen los grandes intelectuales extranjeros, de esos países que, con el pulmón y bienes de otros, a la brava, se hicieron poderosos, que Honduras va desaparecer en 50 años. Los malinchistas que aún cambiarían espejos por oro, comienzan hacer alboroto en este corral, las gallinas que no puede volar. ¿Qué tiene eso de nuevo? ¿No lo han dicho grandes intelectuales hondureños hasta el cansancio?: Pastor Fasquelle, Hugo Noé Pino, Edmundo Orellana, Rafael Murillo Selva, Raúl Pineda, Eugenio Sosa, Julio Escoto. ¡Uuups! Es que son “cheles” y pelones, si ellos lo dicen, entonces importa. El subdesarrollo es vacío cerebral.

¿Quién no se da cuenta? Que un país que compra buques de guerra para batallas imaginarias, presidentes con hermanos narcos, construcción de edificios innecesarios con escuelas en el suelo y un maestro mal formado y mal pagado para todos los grados, y, en general, un sistema educativo miserable que no forma hondureños orgullosos de su tierra. Con hospitales que se ríen de las escenas de terror de “Silent Hill”, por los horrores que ahí pasan y, no, no, no es que estén preparando para una película, así es el aparato público en todas sus dimensiones.  ¿Quién no se da cuenta? Que eso está destinado a desaparecer, algunos dirán que nunca existió siquiera y otros que ya días es una colonia. ¿Qué de nuevo, nos dice el intelectual más leído? Aahhh los papagayos.

Aquí vale más una puerta de una embajada gringa que un hondureño, 42 millones por una puerta que se les manchó de humo y aquel chelero asustado (blancos y trigueños) debajo de los escritorios, “protocolos de seguridad”, les dicen estos. ¿Cuándo vamos a cobrarles visa por entrar a Honduras? Ellos nos cobran por ir a su país, reciprocidad, le llaman en diplomacia. Y, peor aún, ¿cuándo les vamos a cobrar nosotros por los asesinatos de la DEA a hondureños en la Mosquitia? Y mire compa, por eso no le cobro 42 millones, porque fueron cuatro asesinatos y siete heridos, ese mismo Ministerio Público que hoy acusa al hondureño, en su tierra y con su derecho a la protesta, nunca dijo nada. Juana Jackson y Candelaria Patt, estaban embarazadas, Hasked Brooks sólo tenía 14 años y Emerson Martínez 21 años. ¡No me jodás con tu puerta!

Y esto es EL LIBERTADOR. No, nos gusta la Honduras de hoy, no compartimos la noticia cursi del medio tradicional para apendejar la gente, preguntamos y hablamos donde los otros callan, hace diecisiete años lo dijimos: “Somos la nota disonante, en la orquesta del poder… Era tanto el silencio cuando nacimos que nuestro susurro se volvió un grito que suena en toda la tierra”. Eso ofende a los hipócritas, a quienes sólo interesa su panza gorda, eso no les gusta, y a nosotros no nos importa. Aclaramos desde este pódium a los confundidos que este medio de comunicación sólo obedece a intereses de la mayoría de los hondureños.

¿Cuál es el precio que hemos pagado por amor a nuestro pueblo y altivez de Nación? ¡Pues la vida! En todos los planos, físico y material, desde robos, asaltos, hackeos y destrucción varias veces de nuestro medio digital, amenazas de prisión, hemos ganado enemigos, unos un poquito valientes que se van de frente y también los que se ocultan, sin olvidar nunca la manga de renacuajos que se revuelcan en los charcos y la maledicencia, como si nosotros no supiéramos quiénes son; han disparado y herido a las máximas autoridades del periódico luego de rechazar ofertas multimillonarias de compra del periódico, han secuestrado a nuestros compañeros y hemos afrontado bloqueos económicos, muchas veces nos han dicho: “me gustaría trabajar con EL LIBERTADOR, pero me puede fregar, quien manda en este país”. Nunca hemos trabajado en paz.

En medio de esa guerra, hemos buscado la tranquilidad para enfocarnos en la batalla fundamental, la función social para informar y formar opinión contando lo que otros callan, manipulan y ocultan, eso es, enfrentarnos a la poderosa maquinaria de desinformación de la prensa tradicional, enriquecida y protegida por capitales y los gobiernos. En la última década han sido asesinados 70 periodistas, el 95 por ciento de ellos trabajaban en medios alternativos de comunicación. ¿Imagina, cómo este ambiente colabora con EL LIBERTADOR, siendo el medio escrito hondureño alternativo más desarrollado y con mayor influencia nacional e internacional, incluso, superando a tradicionales? ¿Imagina ser tan visible en estos días? Se puede estar en contra de políticas de un régimen, jamás de un pueblo.

Sin duda comienza una nueva era, nos hemos encontrado grandes hombres y mujeres, desde el sector privado y público, que comienzan a darse cuenta que hay un mercado que da asco en los medios tradicionales ¡por supuesto! no faltan los dinosaurios desactualizados con los índices de audiencia que piensan que solo existen los tradicionales (¿no se habían extinto?). Cuando se mira al corrupto y se le llama “centavero” en este potrero, como nosotros lo hemos hecho, porque no compartimos que se roben el país, entonces eso es una condena.

Por eso seguimos durmiendo tres noches seguidas en colchonetas en las oficinas de este periódico, para darle a la sociedad una propuesta técnica y de altura en estética y contenidos que compite con los millones mal hechos de los que prefieren darle narconovelas entre las últimas horas de masacres o chismes como que, si la presentadora es amante de alguien, o eternos foros matutinos de turismo o de cualquier cosa rara para ocultar las historias de interés nacional. En tanto, EL LIBERTADOR, denuncia un proyecto que amenaza la Tigra y que, sin ningún escrúpulo, los periodistas de otros medios la toman sin dar crédito. (Si, si es un reclamo). Para los confundidos, no defendemos partidos políticos, sino propuestas que beneficien a la sociedad, pero si dejan de hacerlo, también les decimos corruptos, porque la independencia la hemos ganado a pulso, sin depender de nadie, con el esfuerzo de los compañeros que a diario se fajan en este medio. “Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre”. Y en este caso, la voluntad del pueblo.

Y les encantaría que ignoremos la miseria y el abuso de funcionarios, que nos pusiéramos los pompones y gritemos ¡Marvin Presidente! “Todos juntos por el cambio”, que mintamos y que hagamos campañas para que apoyen nuestras otras empresas. ¿Quién se sorprendería? En este mundo donde los pastores se ponen las gorras de los corruptos (literalmente), donde utilizan las pocas letras para que el hondureño con hambre mire al cielo y diga que es voluntad de Dios, donde los Cardenales mienten y traicionan sagradamente, donde los narcos gobiernan y los llaman presidentes y todos quieren seguir un juego que esto es democracia. Lo sentimos y les notificamos, que eso, no es EL LIBERTADOR.

Aquí cualquier bruto o bruta, sin letras ni sabiduría de campo, quiere ser presidente y lo son. Entran de criados y se sienten patrones ¡Por favor! Ustedes son simples empleados de los hondureños ¿Qué gustará tanto de un país tan pobre, para que todos lo quieran gobernar? Maravilloso, como dice la hija de “votos rurales” en su kilométrica carta ¿en serio, ella la escribió?, que repite y repite “el presidente constitucional…” necesita decirlo, porque simplemente no lo es. – “Cualquier hombre que tiene que decir, yo soy el rey, no es verdadero rey”, ratifica un guión bien pensado. Desde Game Of Thrones, Tywin Lannister nos regala esta frase. Nosotros la hondureñizamos: “Un presidente que tiene que decir, soy presidente, simplemente no lo es”. Y desde EL LIBERTADOR, no aceptamos imposiciones.

Donde Marvin puede ser presidente y los Sikaffy autoridad empresarial con ultimátum, y que necesita que desde casa de gobierno le respondan las cartas enviadas a él, desde esta paradoja de payasadas y miserias, donde una puerta gringa vale más que un hondureño, donde la encargada de compras dice quién va a gobernar el país de Alicia, donde los que tanto comen no piensan en el bien en común y en los éxodos, donde un zancudo mata cientos, desde ahí trabajamos, EL LIBERTADOR, hace lo que debe hacer...Seguiremos marcando huellas…