sábado, 29 de junio de 2019

El golpe de 2009 en Honduras fue un retroceso a un “régimen autoritario”

El golpe de 2009

Tegucigalpa.- Víctor Meza, ex ministro del gobierno de Manuel Zelaya, afirmó hoy que diez años después del golpe que derrocó al ex presidente de Honduras el país centroamericano “retrocede hacia un régimen autoritario, profundamente corrupto, vinculado con el crimen organizado, especialmente el narcotráfico”.

“Zelaya conserva su liderazgo político y es, hoy por hoy, el dirigente más popular en la escena nacional”, señaló Meza, ex ministro de Gobernación, en respuesta a un cuestionario enviado vía mail por Télam.

Meza, quien es director del Centro de Documentación de Honduras, dijo que el golpe de Estado del 28 de junio “constituyó un mazazo demoledor sobre el bipartidismo” que existía anteriormente en el país. 
“Cambió la geografía electoral, abriendo de paso, sin quererlo, a un pluralismo incipiente que permite hoy la existencia de tres partidos grandes y siete pequeños. Pero el sistema de partidos quedó sustancialmente alterado”, señaló este analista.
Para Meza, diez años después de la asonada contra Zelaya, “Honduras retrocede hacia un régimen autoritario, profundamente corrupto y estrechamente vinculado con las redes del crimen organizado internacional, especialmente del narcotráfico”.
El analista señaló que las violaciones a los derechos humanos “recuperaron su carácter sistemático” y dijo que los militares hondureños “adquirieron un nuevo e indeseable protagonismo en el escenario nacional”.
Cuando se le preguntó sobre la injerencia de Estados Unidos en el derrocamiento de Zelaya, señaló: “No creo que Washington haya organizado el golpe de Estado, pero sí estoy convencido que lo aprovecharon de una manera muy oportuna y abundante”. 
“No había ningún interés específico por parte de Estados Unidos en derrocar un gobierno cuyo plazo de vencimiento era apenas de seis meses y cuyas políticas públicas, sobre todo económicas, no representaban ninguna amenaza ni desafío ideológico ante Washington”, afirmó. 
Meza, ex miembro de la Comisión de Reforma de la Seguridad, dijo que las élites de Honduras le sacaron el gobierno a Zelaya “y, sin querer, lo metieron en la historia”. 
Actualmente, el ex presidente dirige el Partido Libre (Libertad y Refundación) que es una amalgama de tendencias que van desde la izquierda sindical hasta el liberalismo más tradicional y, según el analista, Libre “es el partido más fuerte de la oposición”.
Esta agrupación política, dijo, “ha sido víctima de dos fraudes electorales, uno en 2013 y el otro en 2017”. 
“Si las elecciones fueran hoy, Libre las ganaría con relativa facilidad, previa reforma de la legislación electoral vigente”, afirmó Meza.
Por otra parte, el analista Facundo González Sembla, del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), dijo a Télam que el golpe contra Zelaya “pareció una regresión a los años ’70, ya que volvió a poner a un país de Centroamérica, como es Honduras, en el centro de la agenda internacional”. 

El analista expresó que hoy “la debilidad de las instituciones estatales, su permeabilidad a la corrupción y el control que organizaciones criminales ejercen sobre zonas rurales, han hecho de Honduras uno de los países más violentos del mundo, desplazando año a año a cientos de civiles que migran hacia los Estados Unidos”.
González Sembla dijo que así “el narcotráfico, las migraciones y la posesión de una base militar en el país caribeño, son las claves del interés de Washington en Honduras”. 
Opinó también que el derrocamiento de Zelaya puso en cuestión “la aún persistente influencia de los Estados Unidos sobre el Caribe y la reacción de los gobiernos de izquierda latinoamericanos frente al golpe”.
“También puso a prueba la efectividad de la Organización de los Estados Americanos (OEA) como garante de la Carta Democrática Interamericana y las limitaciones de la comunidad internacional para revertir un quiebre del Estado de Derecho en América Latina”, afirmó.

Cambio climático: la lengua fría ecuatorial, el misterioso lugar del Pacífico donde el agua no se calienta como en el resto del planeta


La lengua fría ecuatorial

rente a las costas de Perú, hacia el Ecuador, una porción del Pacífico oculta un misterio.
Y es que si los glaciares se vuelven agua, los polos se derriten, las ciudades de medio mundo viven olas de calor y los mares se calientan, en esa zona las cosas parecen seguir otro patrón.
Le llaman la "lengua fría ecuatorial", una zona en el este del Pacífico cuyas temperaturas se mantienen por debajo de otras áreas de los mares del mundo.
Pero ese no es el fenómeno que desconcierta a los expertos.
De hecho, se sabe que siempre ha estado más fría que el resto del Pacífico.
Y es que, por la propia circulación de la atmósfera, los vientos alisios, que se mueven de este a oeste, arrastran el agua caliente de la superficie, lo que hace que la más fría de las profundidades ascienda.
Sin embargo, la gran incertidumbre que no se ha logrado explicar por años es por qué la lengua fría ecuatorial no se calienta como todos los estudios indican que debería suceder.
De hecho, los cálculos matemáticos y los modelos de pronóstico con computadora indican que debía haberse calentado en 0,8 ºC o más durante los últimos 60 años, pero en realidad apenas ha superado los 0,4 ºC.
Mientras en otras zonas del mundo los modelos aciertan en cuanto al calentamiento oceánico, por alguna razón, esa zona al noroeste de Perú es la excepción: no ocurre como los números dicen que debía de ser.
Ahora, un equipo de la Universidad de Columbia en Estados Unidos parece haber dado con algunas claves que explican ese fenómeno.
El estudio, publicado en la revista Nature Climate Change, señala que el comportamiento anómalo de la lengua fría puede ser compatible con los modelos de calentamiento global.

¿Por qué importa la lengua fría ecuatorial?

La temperatura de la lengua fría interesa a los científicos no solo por una cuestión de curiosidad meteorológica.
De hecho, tiene un papel fundamental en el clima global: es uno de los factores que influye en el evento El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un patrón natural que causa el enfriamiento o el calentamiento de la superficie del Pacífico oriental.
En dependencia del ciclo en que se encuentre El Niño, las fuertes lluvias o las grandes sequías pueden asolar gran parte de América, Asia y África oriental.
El NiñoDerechos de autor de la imagenNOAA/SCIENCE PHOTO LIBRARY
Image captionEl último gran episodio de inundaciones en América del Sur y sequías en África y Asia causadas por El Niño se registró en 2015-2016.
De ahí que velar por esta lengua fría resulte un interés de primer orden para los analistas del clima de nuestro planeta.

¿Por qué no se comporta de acuerdo a los modelos?

Los investigadores han asumido tradicionalmente como norma que cualquier discrepancia entre las temperaturas reales y las predichas por los modelos climáticos obedece a la variabilidad natural de nuestro planeta.
Pero durante años, los modelos climáticos de calentamiento global -simulaciones computarizadas de lo que se espera que suceda en la Tierra por el aumento de los gases de efecto invernadero- han sugerido que la lengua fría debía haber comenzado a calentarse hace décadas.
Y que, en efecto, debería seguir calentándose ahora.

viernes, 28 de junio de 2019

Honduras: un país en crisis y un presidente en apuros. El presidente más odiado del mundo por su propio pueblo.


En 2017, Juan Orlando Hernández logró una controvertida reelección en Honduras. Su estilo autoritario, mezclado con corrupción y una política de austeridad, ha sumido al país en una crisis.

Protestas violentas en Honduras.La crisis comenzó con dos decretos sobre la política de educación y de salud en abril. Desde entonces, una avalancha de protestas está arrinconando cada vez más al presidente Juan Orlando Hernández. Según los analistas, las perspectivas de que se estabilice la situación en el país centroamericano son sombrías. “No hay luz al final del túnel”, escribe Juan Ramón Martínez en el periódico hondureño La Tribuna. “Incluso si se logra pacificar a los maestros y médicos en huelga, surgen nuevos grupos con nuevas demandas”. El escritor democristiano está preocupado por la insatisfacción dentro de la Policía y las críticas del conservador Partido Nacional de Hernández. Gerardo Martínez, vicepresidente de la Asociación Libertad y Democracia, ve otro problema en el estilo de gobierno autoritario de Hernández. Impone sus planes sin diplomacia y no siempre en armonía con la legalidad y la democracia.
La Conferencia Episcopal se sumó recientemente a esta crítica: “Si cada problema deriva en conflictos como el que ahora estamos viviendo, acerca de los sistemas de salud y de educación, y si cada conflicto es manejado con la misma ineficiencia, las consecuencias pueden hundir a Honduras en una crisis muy difícil de superar”, advirtieron los obispos en un comunicado inusualmente contundente.
rotestas violentas en Honduras.
Martínez ve el único apoyo para Hernández en el hecho de que tanto los militares como el gobierno de Estados Unidos apoyan al jefe de Estado.
El viernes (21.06.2019), Hernández recibió demostrativamente a soldados de la marina estadounidenses en la base aérea de Palmerola, en las afueras de la capital, Tegucigalpa, que deben ayudar a combatir a las pandillas de narcotraficantes. En esa ocasión, Hernández anunció la movilización de las fuerzas de seguridad en todo el país para detener el vandalismo y derribar los bloqueos en las carreteras.
Duros recortes sociales
Las protestas se desencadenaron por los decretos PCM 26 y 27 para los ministros de Educación y de Salud. A los dos se les dio mano libre para la reestructuración de sus sectores, que los funcionarios públicos consideraron como una carta blanca para recortes brutales, despidos por motivos políticos y privatizaciones. A sus protestas se unieron campesinos, taxistas y camioneros, cada uno con sus propias reivindicaciones, y hace unos días algunos sectores de la policía, incluidas las tropas de élite, que exigían uniformes, dinero de la gasolina y vacaciones, todo lo que les correspondía de todos modos. La consecuencia fueron protestas en las calles, barricadas, policía enmascarada, incendios ante la embajada de EE.UU.
Las protestas están dirigidas contra el curso neoliberal del gobierno.
Sin embargo, el trasfondo de la crisis se remonta a mucho más tiempo atrás. El opositor de Hernández es el político de izquierda Manuel Zelaya, quien fue destituido como presidente en 2009 por empresarios, militares y políticos del Partido Nacional y que desde entonces ha buscado la revancha. Desde entonces, el Partido Nacional gobernó el país, primero con Porfirio Lobo y luego con Hernández, quien está en el poder desde 2014. Los círculos conservadores ven en Zelaya un comunista y hacen todo lo que pueden para evitar su retorno al poder. “Esta es la dicotomía en la que se encuentra el país”, dice Martínez. Hernández fue reelegido en 2017. Según los observadores, las elecciones, las votaciones y el escrutinio fueron dudosos. Empezando por la prohibición de reelección plasmada en la Constitución, que Hernández había violado comprando votos en el Congreso y controlando a la Justicia.
EE.UU. apoya a Hernández
“Mientras EE.UU. y los militares lo apoyen, el cambio no está a la vista”, cree el periodista Noé Leyva. Para EE.UU. es un aliado fiel. Hernández, cuyo hermano se encuentra acusado de tráfico de drogas en Estados Unidos, dio carta blanca al ejército y a las autoridades antidrogas estadounidenses. Tampoco se opone a la dura acción de Estados Unidos contra los migrantes, muchos de ellos de Honduras. Desde la perspectiva del Gobierno de Estados Unidos, Hernández no sólo es un político confiable, sino también un político exitoso que sigue un curso neoliberal y favorable a los negocios. Bajo su liderazgo, la economía creció un promedio del 3,5 por ciento anual, reduciendo el déficit presupuestario del 7,9 al 1,2 por ciento del Producto Interno Bruto. Gracias a las altas inversiones en seguridad, la tasa de homicidios se redujo de 87 por cada 100.000 habitantes en 2011, a 44.
Para la población, sin embargo, poco ha cambiado. Más de la mitad de los hondureños no tienen empleo; cerca del 60 por ciento son pobres. Los vendedores ambulantes critican los altos precios de electricidad y transporte y el dinero de protección, que tienen que pagar a las pandillas juveniles. La corrupción y la impunidad socavan las instituciones. El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) habla de una “economía que crece y empobrece”.
La Conferencia Episcopal ve al país en una encrucijada: “Una Constitución violada cuantas veces convenga, unos poderes que no son para nada independientes, un Congreso que se ha convertido en un teatro de pésimos actores, dándole la espalda al pueblo. ¡Basta ya!”, resume el comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras.

Encuestas indican que Juan Orlando Hernández es el presidente más odiado por su propio pueblo y hasta por vecinos como El Salvador.

“Puede ser un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Esta frase —de origen incierto pero que con frecuencia se le atribuye a Franklin D. Roosevelt en referencia a Anastasio Somoza, el implacable dictador nicaragüense— se convirtió en la excusa de rigor de Estados Unidos para implementar políticas dudosas durante los años treinta y la Guerra Fría. Se utilizó para justificar sus intervenciones en el sureste asiático, en Medio Oriente y especialmente en América Latina. A menudo, esta lógica resultó contraproducente —Centroamérica, Cuba, Vietnam e Irán son ejemplos notables— pero nunca se abandonó por completo.
Parece que ahora el Departamento de Estado de Estados Unidos ha revivido la estrategia en Honduras. El presidente Juan Orlando Hernández, después de haber reinterpretado la legislación hondureña para buscar reelegirse y de dirigir un recuento de votos tan sospechoso que tanto opositores como observadores internacionales exigieron una nueva elección, ha sido declarado ganador por el desacreditado Tribunal Supremo Electoral de Honduras. Al final, consiguió un segundo e ilegal mandato presidencial.
Washington ha volteado a mirar al otro lado.
¿Por qué? Quizá porque Donald Trump, como lo hizo antes Barack Obama, cree que otra gestión de Hernández será positiva para los intereses hondureños y estadounidenses. Una base militar en Honduras acoge a cientos de militares de Estados Unidos. Quizá esta razón ha pesado más que la lista de actos autoritarios que durante años han cometido el presidente Hernández y su secretario de Estado, Arturo Corrales, para asegurar su permanencia en el gobierno.
Las encuestas muestran que de 10 personas 8 odian al presidente, 1 no comenta y la otra le apoya. Es decir el presidente Hondureño solo tiene el apoyo del 2% del pueblo Hondureño, pero este 2% tiene a empresarios y familias millonarias que se han beneficiado de contratos desde el golpe de estado en el 2009.

BBC MUNDO OPINA

10 años del golpe de Estado en Honduras: qué ha cambiado en el país (y qué no) a una década de la salida forzada del presidente Manuel Zelaya.


Ya han pasado diez años desde que un grupo de soldados irrumpió de madrugada en la residencia del entonces presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y lo sacó a la fuerza del gobierno y del país.
Pero en la nación centroamericana actualmente corren aires muy similares a los que se respiraron en los días, semanas y meses posteriores al primer golpe de Estado del siglo XXI.
En ese entonces, como ahora, el olor de llantas quemadas, pólvora y bombas lacrimógenas, así como las constantes movilizaciones en contra de un gobierno que muchos denunciaban como ilegítimo, terminaron convirtiéndose en parte de la vida cotidiana de muchos hondureños.
Y ahora, como entonces, el expresidente Zelaya sigue siendo uno de los principales protagonistas de las protestas, aunque estas hoy tienen como blanco al gobierno de Juan Orlando Hernández y no a la administración interina de Roberto Micheletti.
"El pueblo está en este momento en las calles reclamando sus derechos, y la dictadura se apertrecha con sus militares y tiene el apoyo de Estados Unidos", es la descripción de la situación que da Zelaya en conversación con BBC Mundo.
Y para Ismael Moreno, director del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús en Honduras (ERIC), hay una muy buena razón por la que las palabras del exmandatario suenan como algo que también podría haber dicho luego del 28 de junio de 2009.
"El momento no es solamente parecido al de hace diez años, es la continuidad de un proceso ininterrumpido de consolidación del golpe de Estado", asegura Moreno.
"Ha sido un proceso continuo de deterioro de la institucionalidad y del estado de derecho hasta llegar casi, diez años después, a su colapso", le dice a BBC Mundo.

Tres elecciones, un mismo ganador

El contraargumento obvio a la idea de una dictadura de origen golpista es que Honduras ha celebrado tres elecciones presidenciales desde entonces a la fecha: en noviembre de 2009, de 2013 y de 2017.
Y luego del regreso de Zelaya al país en 2011 -para fundar el Partido Libertad y Refundación, Libre, que llegaría segundo en los comicios de 2013 y 2017- el país centroamericano fue readmitido en el seno de la Organización de Estados Americanos, OEA.

Protesta en HondurasDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionLas protestas de junio de este año contra las reformas en salud y educación del gobierno de Juan Orlando Hernández dejaron tres muertos.

Pero el director del ERIC considera que esos comicios, "en lugar de haber logrado un retorno al orden constitucional lo que han hecho es darle legitimidad a la ilegalidad".
Y la continuidad en el gobierno del Partido Nacional, la fuerza que se hizo con el poder después de la intempestiva salida de Zelaya y lo ha mantenido en medio de denuncias de fraude, corrupción y vínculos con el narcotráfico, pueden ayudar a entender la afirmación de Moreno.
Aunque, para el jesuita, la prueba reina sería la reelección del presidente Juan Orlando Hernández en 2017, en contra de lo establecido por la Constitución y con gravísimas consecuencias.
"Diez años después, lo que tenemos es la personificación del golpe de Estado en un individuo que ha concentrado en extremo el poder, ha militarizado el país y ha dado una respuesta militar a cualquier tipo de protesta social", denuncia el director del ERIC.

La imagen puede contener: una persona, gafas y texto

Amnistía Internacional pide a JOH que desmilitarice el país y respete los derechos humanos

Amnistía Internacional
Tegucigalpa. – 
En una carta abierta, enviada al presidente de Honduras, Juan Hernández por la organización Amnistía Internacional, le piden que pare la militarización del país y el respeto a las manifestaciones y a los derechos humanos.
Amnistía Internacional le recuerda que, de acuerdo con el derecho internacional, las Fuerzas Armadas no deben participar en las tareas de seguridad, y mucho menos para restringir o violentar los derechos de las personas a manifestarse pacíficamente.
En este contexto, Amnistía Internacional expresa su profunda preocupación por la decisión del Consejo Nacional de Seguridad del 20 de junio de 2019 de desplegar las Fuerzas Armadas, la Policía e Inteligencia en respuesta a la continuación de las protestas, pues esto podría llevar a una profundización del uso excesivo de la fuerza contra quienes participan en las protestas.
Según la información recibida por Amnistía Internacional durante este período, las fuerzas de seguridad de Estado han hecho uso indiscriminado de gases lacrimógenos de armas de fuego, toletazos y otros golpes, provocando lesiones en decenas de personas.
El organismo señala que en las últimas semanas se reportaron decenas de arrestos y detenciones de personas manifestantes y transeúntes. Por ejemplo, el Comité de Familiares de Desaparecidos en Honduras COFADEH, ha reportado más de 60 personas heridas entre el 29 de abril y el 4 de junio de 2019. Según datos oficiales tan solo las manifestaciones de miércoles 19 de junio dejaron un saldo de 19 heridos, 16 de ellos por arma de fuego
Amnistía Internacional también urge a las autoridades hondureñas a que investiguen de manera pronta, imparcial, independiente y efectiva todos los casos de uso innecesario y excesivo de la fuerza y otras violaciones de derechos humanos perpetradas en el marco de las protestas.
La carta señala que la situación es aún más preocupante tomando en consideración que hace menos de dos años, varias organizaciones nacionales e internacionales, incluyendo Amnistía Internacional, denunciaron las violaciones de derechos humanos perpetradas por los cuerpos de seguridad hondureños como consecuencia del uso excesivo de la fuerza y las detenciones arbitrarias ocurridas entre diciembre de 2017 y enero de 2018 en el marco de la represión de las protestas post electorales.
Amnistía Internacional agrega que continuará documentando las votaciones de derechos humanos en Honduras, y acompañando los esfuerzos de las víctimas y las organizaciones de derechos humanos en sus reclamos por la protección los derechos y la justicia.

HONDURAS EN ESTADO DE SITIO?

Honduras

Honduras

Tegucigalpa.-Diversas actividades comerciales y hasta vuelos internacionales han sido suspendidos en Honduras este viernes 28 de junio, cuando se conmemora el décimo aniversario del golpe de Estado de 2009, que derrocó del poder al entonces presidente, Manuel Zelaya Rosales.


La paralización de actividades ha sido sugerida por el gobierno, quien desde ayer comenzó a emitir comunicados previendo el desarrollo de acciones violentas por parte de los seguidores de Zelaya Rosales y militantes del Partido Libertado y Refundación (Libre).
La tarde del jueves, las secretarías de Defensa y Seguridad emitieron comunicados anunciando el despliegue masivo de militares y policías para resguardar el orden público y la protección de la propiedad privada y pública
Asimismo, se anunció el cierre de todos los accesos al aeropuerto internacional de Toncontín de 8:00 de la mañana a 12:00 meridiano.
Las medidas extremas de seguridad fueron adoptadas pese a que el partido opositor no había convocado a protestas y algunas calles lucen como si el país estuviera en un Estado de sitio.
Durante una conferencia de prensa, Zelaya Rosales, dijo que las únicas actividades programadas para este 28 de junio, es un acto conmemorativo en las afueras del aeropuerto internacional de Toncontín, donde fue asesinado el joven Isy Obed Murillo, el 5 de julio de 2009, en el marco de las protestas contra el golpe de Estado, reprimidas por los militares.
El expresidente, informó además del desarrollo de una movilización, en horas de la tarde, desde el barrio La Guadalupe, hasta el parque Central de Tegucigalpa donde en horas de la noche se celebrará un concierto con música contestataria.
“Mañana eso es lo que nosotros tenemos programado”, dijo Zelaya Rosales, al tiempo que señaló que la población hondureña se mantiene movilizada pero no porque su partido los convoque, sino que la gente lo hace por tanta corrupción, desigualdad e implicación de funcionarios y de la familia presidencial en el narcotráfico.
Por su parte el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) emitió un comunicado mediante el cual pidió a los cuerpos de seguridad del Estado que garanticen “el orden y la paz en las manifestaciones convocadas” por el partido Libre.
La incertidumbre también se ha generado por la cancelación de vuelos comerciales por parte de dos líneas áreas, que también argumentaron su medida en el supuesto riesgo violento de protestas ciudadanas.
Asimismo, en varios sectores de la capital hondureña y en la ciudad de San Pedro Sula se observan, desde el jueves, varios negocios amurallados con láminas de zinc y madera. Algunos optaron por el cierre durante 24 horas.
Al respecto Zelaya Rosales dijo que la cancelación de los vuelos comerciales es porque el gobierno se lo pidió a los dueños de las líneas áreas. Lamentó además que los supermercados estén protegidos con láminas, preparándose ante un supuesto ataque de los militantes de Libre. Pero, “no les importa que asesinen a un joven que tiene 17 años, no les importa que saqueen el Seguro Social, no les importa que destruyan la democracia, no les importa que hayan escuadrones de la muerte, pero si los vidrios de un ventanal”, enfatizó el exgobernante.
En horas de la mañana, las autoridades y militantes del partido Libre denunciaron el impedimento de un acto conmemorativo en las afueras del aeropuerto Toncontín. El miembro del equipo de formación política de esta institución partidaria, Gilberto Ríos, denunció que pese a que tenían un permiso de la alcaldía capitalina, los miliares impidieron la colocación de un escenario en el sector donde se le rindió un tributo al joven Isy Obed Murillo, asesinado por militares el 5 de julio de 2009.
Hasta el momento de la entrega de este artículo no se había registrado ningún incidente violento. En horas de la mañana la policía disuadió pequeñas protestas en algunos ejes carreteros y en algunos sectores se han desarrollado movilizaciones pacíficas, que han concluido sin ninguna consecuencia negativa.
QUE MIEDO LE TIENEN A MEL Y A LIBRE

jueves, 27 de junio de 2019

Congresista estadounidense pide frenar apoyo a dictadura Juanorlandista, hasta que cesen las violaciones a los Derechos Humanos 

27.06.2019

La congresista estadounidense de Minnesota Ilhan Omar denunció esta tarde por medio de un twitter a la policía militar y la gran cantidad de violaciones a los derechos humanos que se han desarrollado en Honduras. Al mismo tiempo hizo un llamado a dejar de aportar armas al gobierno, hasta que cesen las violaciones a los derechos humanos y la población reciba justicia.  
La policía militar en Honduras funciona como un escuadrón de ataque. Los hondureños huyen de su dictadura por decenas de miles.
Debemos dejar de armar esta dictadura hasta que cesen las violaciones de los derechos humanos y los responsables comparezcan ante la justicia.