martes, 24 de marzo de 2020

En vez de viruelas, virus a la vejez, debió pensar Noam Chomsky cuando una reciente y supuesta opinión suya en las redes le atribuyó nada menos que estar señalando a Donald Trump como creador y divulgador del covid-19. Según este falso artículo, el veterano lingüista apoya las teorías conspirativas y concretamente señala a los laboratorios de la CIA como padres del virus. Para su distribución mundial, esta agencia habría contado con cómplices como el Club Bilderberg o Israel. El propósito de tal conspiración estribaría en hacer estallar una guerra bacteriológica, al término de la cual procedería por parte de Estados Unidos la implementación de un nuevo orden mundial, con la desaparición de la Unión Europea y de enemigos potenciales como Irán, Corea del Norte y Venezuela.
Paradójicamente, Chomsky, uno de los primeros intelectuales en denunciar el fenómeno de las 'fake news', y a estas, a su vez, como una herramienta para la construcción de posverdades como distorsiones deliberadas de la realidad con el propósito de moldear la percepción y las opiniones de la gente, ha sido víctima de una de esas manipulaciones. El filósofo lo ha desmentido, naturalmente, pero ya hay mucha gente que piensa que Chomsky, conocido por sus críticas al neoliberalismo y al statu quo de Washington, culpa a su propio país de crear un virus letal. En cambio, Trump no tiene ninguna duda respecto al origen del coronavirus: es chino.

Así lo repite una y otra vez el presidente norteamericano en sus comparecencias públicas, de la misma manera que su secretario de Estado, Mike Pompeo, habla del «virus de Wuhan», aludiendo ambos a la nación y a esa ciudad china como si allí, cultivado por sus autoridades y contagiado por sus habitantes, se criase el bicho.
De esta manera, el poder neoconservador USA cree estar asestando otro golpe a China, su rival militar y comercial, limitando o condicionando su futuro crecimiento. Primero le impuso la subida de aranceles. Después, la restricción de migrantes. Ahora los culpa de una pandemia… Cuando se trata de descalificar al rival, ya sea Obama, Hillary Clinton o Jiping, para Trump todo vale.
Galel Cardenas

Joh ha manejado el país con mentiras reiteradas del tamaño del sol, aunadas a su enfermizo aferramiento al poder, manejado desde la perspectiva de la frase "haré lo que tenga que hacer".
Ha dirigido el país como un capo, organizando clicas en su derredor que realizan acciones delictivas.
Y todo lo que ha tocado en su derredor se ha convertido en saqueo, persecución, asesinato, y en privilegio de una cúpula empresarial, política, militar y religiosa que se ha tornado en ciego brazo de sus espeluznantes intereses porfiados.
Caracterizado por esa enfermedad corrosiva Joh ha comandado el gobierno más espurio de la historia nacional.
Hoy, cuando el país necesita de los más altos valores de sus más preciados hijos, el dictador realiza las mismas gestiones impuras que consisten en entregar a las fuerzas armadas el control absoluto del país para que le cubran sus espaldas mientras saquea nuevamente el Ihss y otras arcas nacionales, realiza compras de insumos deteriorados, entrega inmoralmente bolsas raquíticas de alimentos que portan símbolos del Partido Nacional y de su corifeo Joh.
Elevado en el vértice de su cumbre no escucha al único Partido de oposición Libre que le ofrece criterios de atención al pueblo que padece la más acendrada de las miserias, desatendido por el gobernante actual.
El virus mortal asola casi todos los continentes. Han sido los países socialistas quienes han ofrecido su ciencia y solidaridad médica a los más afectados de Europa.
En Honduras hay una nebulosa sobre la información concerniente al tratamiento de esta epidemia, tanto que fue despedida injustamente la epidemióloga encargada de la vocería autorizada cuando declaró en un medio de comunicación no vinculado al régimen datos y sucesos que no eran regulares.
El dictador quiere tener con mano de acero el control férreo de sus acciones irregulares sin que nadie lo contradiga.
Así las cosas, el pueblo empujado por el hambre no resiste el encierro y sale desesperado a las calles a trabajar y obtener alimentos, mientras tanto la clase media con recursos materiales obedece el toque de queda.
No se sabe que sucederá al finalizar la cuarentena, y tampoco se sabe si la epidemia volará en pedazo las normas salúbricas correspondientes.
En medio de ello el gobierno sigue dictando medidas no necesariamente dedicadas a proteger las mayorías marginadas del país.

jueves, 19 de marzo de 2020

CORONAVIRUS Y LA ECONOMIA MUNDIAL

"El coronavirus no es un Virus, es una Guerra Fría y la consecuencia no es una pandemia, será una gran recesión"
Hace 20 años se decía que en un futuro, las guerras dejarían de ser conflictos armados para convertirse en guerras biológicas y económicas, porque la forma "más factible" de destruir a una nación, es destruyendo su moneda. Pues ese día llegó.
Las dos economías más grandes del mundo: Estados Unidos y China. En marzo de 2018 comenzó un conflicto comercial entre Estados Unidos y China, cuando el presidente Trump anunciara la intención de sancionar a productos chinos por 50,000 millones de dólares, argumentando un grave historial de prácticas comerciales desleales y robos de propiedad intelectual. Lo cual es totalmente cierto. 

En represalia, el gobierno Chino impuso aranceles a más de 138 productos estadounidenses. Y así comenzó esto. Esta guerra comercial le ha costado a China una importante desaceleración económica que impacta a la economía mundial. Su crecimiento está cayendo: en 2018, 6.6%; en 2019, 6.1% y tiene un pronóstico de 5.4% para 2020. 

Por otra parte, esta guerra comercial también ha provocado un sobrecalentamiento de la economía estadounidense, porque ésta es una rivalidad que supera lo comercial, están en juego todos los elementos geopolíticos para desatar una "guerra fría", que inevitablemente terminará en una gran recesión económica mundial. 

El 7 de diciembre de 2019, China declaró el primer caso de coronavirus y a la fecha ha confirmado 80,945 casos y 3180 muertes por el nuevo coronavirus. El primer cuestionamiento relevante es ¿por qué China ocultó información sobre el virus durante dos meses? del 17 de noviembre de 2019 cuando surgió el brote, al 22 de enero de 2020, fecha con la que decretó la cuarentena en la ciudad de Wuhan, permitiendo así la eminente propagación del virus. 

China tenía muy claro que una alerta por un nuevo virus y una posible pandemia impactaría en la economía mundial, pero específicamente en los precios del petróleo y por consecuencia en la economía estadounidense. 

Ante esta situación, el pasado 5 de marzo se celebró una reunión entre los 14 miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) para convencer a Rusia, el segundo productor mundial de petróleo, de recortar la producción en 1.5 millones de barriles por día y así amortiguar la caída del precio del petróleo, pero Rusia no aceptó. ¿Por qué Rusia no aceptó, si la caída de los precios era inminente ante el coronavirus? 

Sucede que Rusia entiende perfectamente, que un recorte en la producción de petróleo para amortiguar la caída de los precios, beneficia directamente a la economía de los Estados Unidos, y eso, Rusia no lo va a permitir bajo ningún escenario actual. Al parecer, esta decisión geopolítica y económica le ha permitido a Rusia mantenerse en las estadísticas más bajas de la pandemia, 34 casos confirmados, 2 casos recuperados totalmente y 0 muertes. Una gran casualidad para Rusia, quien aparentemente sabe cosas que nosotros desconocemos. 

En contraparte, si la caída de los precios del petróleo continúa, muchos productores estadounidenses podrían verse afectados seriamente. Y al parecer los Rusos están dispuestos a aguantar precios más bajos en el corto plazo para lograr la consolidación de un liderazgo ruso en la industria petrolera. 

Ante la negativa rusa, Arabia Saudita, el máximo productor mundial de petróleo, informó que aumentará la producción a 10 millones de barriles diarios a partir de abril y que ofrecerá 20% de descuento en mercados clave, una maniobra que aparentemente es un intento por castigar a Rusia pero en el fondo, la intención es golpear aún más a los Estados Unidos y alinearlo con nuevas condiciones comerciales. Pero hablamos de Estados Unidos y todos sabemos quien es y de lo que es capaz. Anteriormente el presidente Trump, quien tiene acceso a los más avanzados sistemas de investigación médica y científica, informó que el virus muere a los 26 grados y no había de que preocuparse. Un par de semanas después, Estados Unidos tenía 1268 casos confirmados y 33 muertes. En mi opinión, las cifras son falsas y lo que realmente sucedió, es que el presidente Trump simplemente decidió subirse al Tren de la pandemia como el pretexto perfecto para cerrarle todas las fronteras a China y lo logró. Una auténtica jugada de ajedrez. 

Entonces, Rusia y Mongolia cierran sus fronteras; Corea del Norte, Taiwán, Malasia, Vietnam, Singapur y Filipinas prohíben el ingreso de ciudadanos chinos y más de 30 aerolíneas internacionales suspenden los vuelos al destino asiático. China ha sido aislada por el mundo, será el argumento clave para que la pandemia desaparezca. ¿Cómo va a terminar esto? Con una gran recesión económica mundial. 

México ya percibe la escasez de productos Chinos. Los mercados y establecimientos han empezado a sustituir su oferta con productos nacionales y estadounidenses. Los coronavirus han existido desde hace mucho tiempo y que ahora exista una nueva forma de éstos, tampoco es algo nuevo que digamos. Toda la información que se ha difundido parece contradictoria. 

Por un lado, las recomendaciones sanitarias para prevenir el COVID19 son demasiado simples, como para hacerle frente a un virus tan agresivo y mortal como lo describen las estadísticas. Incluso se ha informado que si estás sano, no es necesario utilizar cubrebocas, a menos que tengas tos o gripe. Pero esta última recomendación ha estado presente desde siempre. 

Para concluir, quiero mencionar que independiente a las causas del coronavirus, es importante seguir las indicaciones sanitarias sin caer en la tragedia y el constante temor al contagio. Al final lo que realmente debe preocuparnos y ocuparnos es la crisis económica que se aproxima. Así que "trabajando, ahorrando y cuidando el dinero" porque nuestras reservas internacionales para enfrentar una crisis de esta magnitud, no serán suficientes