

De allí podemos entender que en el corazón de Dios está el querer proteger a los niños contra quemaduras; mientras no hay ley en su país que prohibe la pólvora, queda responsabilidad de los padres o de los que tienen bajo su cuidado a los niños que no sean expuestos a este peligro.
Por este medio hago un llamado a todos los padres, y en especial a los padres que se consideran cristianos, de proteger sus hijos contra las consecuencias del uso de la pólvora.
Mejor sería prohibir del todo que sus hijos manipulen pólvora. Es necesario tomar una decisión, imponer la prohibición y cuidar de que se cumple. Pero vean que en Honduras las cosas son al reves, hasta los diputados quieren quemar cohetillos, autorizando el uso de la polvora en algunos departamentos de nuestro paìs; mientras en otras ciudades se està prohibiendo; ¿serà que estos irresponsables diputados, correran a socorrer a los niños que resulten lesionados?
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