Roberto Quesada
“Mediante
el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que
la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una
libertad completa.”-- Simone de Beauvoir 1908-1986. Novelista e
intelectual francesa.
Tendríamos un pegue para la transmisión internacional con la Globo, de
Honduras, que no se dio, con desacato.info. No obstante, vía CholusatSur
y con reporteros anónimos, más la colaboración de Candelario Reyes,
hicimos lo que pudimos, bajo las instrucciones del periodista Raúl
Fitipaldi, para que la presentación de Xiomara Castro de Zelaya tuviera
un poco de eco más allá de las fronteras de Honduras.
Si bien se están cocinando nuevos estilos de golpes de Estado, caso
Paraguay donde se les pasó o faltó condimento, también es cierto que
existe una nueva modalidad en hacer revoluciones. Si antes se atacaba a
los revolucionarios de andar armados, ser un peligro, ahora es la
derecha la única que asesina, que mata. En Honduras, por miedo al
proceso político revolucionario, los “valientes” políticos y empresarios
ultraconservadores se han dedicado a asesinar compatriotas, a asesinar a
la oposición.
Claro que lo que uno quisiera para Honduras, y por extensión America
Latina, es que pudiese haber una contienda limpia. Debates y discursos
midiéndose el pulso a quien le cree el pueblo, sin llegar, como es el
caso de Honduras, al horroroso recurso del asesinato y como daño menor
la amenaza de muerte.
Dentro del proceso de un real cambio, representado por el Partido
libertad y refundación (libre), se habla de nuevas formas de hacer
política, como la utópica horizontalización del poder, dicho en palabras
cristianas, en donde nadie sino que todos y todas mandan. Falso,
completamente falso, en esas circunstancias el ser humano se convierte
en déspota y anárquico, que no venga nadie a estas alturas de la
recalentación climática global, a decir que descubrieron el hielo.
El Partido libre, sin duda, es el hijo rebelde del golpe de Estado, nace
allí. Aunque, como siempre, existen grupos radicales que reclaman haber
estado desde mucho antes en resistencia, puede ser, pero, aunque me
maldigan por decir la verdad, nunca fueron determinantes, es más, ni
siquiera tomados en cuenta.
Ahora, en cambio, ignorar estas multitudes seguidoras del Partido libre
solo pueden hacerlo obcecados e idiotas, un contendiente que se respete a
sí mismo inmediatamente toma en cuenta esta marea humana, llamada
pueblo, que gira en torno al proyecto político planteado por el Partido
libre.
Dicen que al Partido Liberal lo despedazó su estupidez directriz de
darle un golpe de Estado a uno de los mismos, y, en serio, fuera de Yani
Rosenthal, que podríamos llamar el último liberal auténtico, no hay
nadie, absolutamente nadie más. Ni mencionar a Mauricio Villeda pues
representa el atraso, lo oscuro, demoníaco, y esto se mide en la
cantidad de seguidores en sus “concentraciones”, más allá de los
guardaespaldas solo llega uno que otro enajenado.
Por su parte, el Partido Nacional, que sigue creyendo que la masa
nacionalista, que el pueblo hondureño nacionalista, es tan idiota que
puede Pepe Lobo darle 135 millones de lempiras a Ricardo Alvarez, 15
millones más de manos de Tito Guillén y sumarle los 75 millones de
Micheletti y que el pueblo hondureño nacionalista va a salir corriendo a
abrazarlos y a darles el voto, porque, según ellos, estos y estas son
tan torpes que no saben que ese dinero ha sido extraído (robado) del
mismo pueblo hondureño, que a veces no tiene para comer o una pastilla
contra un dolor de cabeza.
Juan Orlando Hernández enciende cinco mil fogones y gasta millones en
propaganda, mientras millares de familias hondureñas ni tienen fogón
mucho menos que cocinar en él. Y Juan Orlando les vende tortillas de
aire a través de anuncios en la radio y televisión. Como se supone que
estos compatriotas son tontos y tontas pues que coman tortillas de
publicidad. Yo creo que estos y estas compatriotas nacionalistas ya
están buscando alternativas reales: o el Partido libre o el Movimiento
Yanista. ¿Qué más hay? Nada, nada de nada.
En este difícil contexto nace la figura de Xiomara Castro de Zelaya,
quien no la tendrá fácil aun a lo interno de su partido, pues con esa
utopía ‘tontígena” hondureña de que el mando es horizontal, surgen
“comandantíos” y “comandantías” que en nombre de la Resistencia y del
Partido libre quieren imponer sus criaturas derivadas de su ‘materia
gris’, aunque las mismas sean puras estupideces o copias borrosas de
revoluciones pasadas en donde nunca estuvieron ni siquiera en los textos
de los historiadores/as. (De hecho, aquí a Nueva York llegó Gerardo
Torres a predicar que la resistencia es diferente del Partido libre, qué
risa, y luego una señora Sara Elisa Rosales a bautizar a unos vagos que
le mandaron un regalo a Juan Barahona…así no se hace patria).
Nadie puede negar que el lanzamiento de Xiomara ha sido, sin recursos
del partido sino del pueblo mismo, el más multitudinario jamás visto en
la historia de Honduras y llevando a una mujer como líder, pero, si
ahora como máxima líder no pone orden—aun cuando sea un voluntariado,
eso no importa—en crear estructuras de mando verticales (que alguien me
señale organización política, religiosa, militar, sin fines de lucro,
etc., en donde este “invento catracho” de “mando horizontal” haya
funcionado, pues que me lo diga), es casi seguro que la asfixiará el
tsunami del desorden.
Los idiotas, que siempre los hay, sin duda atacarán y cuestionarán que
por qué Xiomara, pero, como tales, solo nos queda comprenderlos.
Además, puede decírseles son designios del destino en donde vos no
fuiste invitado/a a sustituirla. Machistas, golpistas, antifeministas,
ultracomunistas, y un gran etcétera, por más que les duela, ahora en las
papeletas podrá escribirse una X de MUJER: Xiomara.
Nueva York NY 01 julio 2012-07-01
robertoquesada @hotmail.com
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