domingo, 23 de abril de 2017

REQUIEM POR EL SENTIDO COMUN

Por: Profesor Jose Arnaldo Gomez Alvarado
Foto del perfil de José Arnaldo Gómez Alvarado, La imagen puede contener: una persona
Hoy lloramos la muerte de un querido amigo, 'Sentido Común', que había estado entre nosotros durante muchos años.


Nadie sabe a ciencia cierta cuántos años tenía, puesto que los datos sobre su nacimiento hace mucho que se han perdido en los vericuetos de la burocracia.

Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como que hay que trabajar para poder tener un techo propio sobre la cabeza; que se necesita leer todos los días un poco; saber por qué los pájaros que madrugan consiguen lombrices, y también por reconocer la validez de frases tales como 'la vida no siempre es justa' y 'tal vez haya sido yo el culpable'.

Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas (no gastes más de lo que ganas), y estrategias parentales confiables (los adultos están a cargo, no los niños)

Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron reglas bien intencionadas pero ineficaces: informes respecto a un niño de seis años acusado de abuso sexual por haber dado un beso a una compañera de clase; adolescentes que debieron irse a otro colegio por haber denunciado a un compañero distribuidor de droga, y una maestra despedida por reprender a un alumno indisciplinado, sólo hicieron que empeorara su condición.

Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los maestros, sólo por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron: disciplinar a sus ingobernables hijos.

Declinó aún más cuando las escuelas debieron requerir un permiso de los padres para administrar una aspirina, poner protector solar, o colocar una curita a un alumno.

Aunque eso sí, no podían informar a los padres si una alumna estaba embarazada y quería abortar.

Sentido Común perdió el deseo de vivir cuando los Diez Mandamientos se convirtieron en material risible, algunas iglesias en negocios, y los criminales empezaron a recibir mejor trato que sus víctimas.

Para Sentido Común fue un duro golpe que uno ya no pueda defenderse de un ladrón en su propia casa, pero que el ladrón pueda demandarnos por agresión; y que si un policía mata a un ladrón, incluso si éste estaba armado, sea inmediatamente investigado por exceso de defensa, cuando no acusado de gatillo fácil.

Y así, muchísimos casos más de nuestra vida terrenal.

La muerte de Sentido Común fue precedida por la de sus padres, Verdad y Confianza;  la de su esposa, Discreción; 
 la de su hija, Responsabilidad, y la de su hijo, Raciocinio .

Le sobreviven sus tres hermanastros: 'Conozco Mis Derechos', 'Otro Tiene la Culpa', y 'Soy Una Víctima de la Sociedad'.

No hubo mucha gente en su funeral porque muy pocos se enteraron de que se había ido.

Si aún lo recuerdas y en algún momento lo apreciaste, hónrale reenviando este mensaje a toda la buena gente que lo conoció y valoró.

En caso contrario, únete a la mayoría y no hagas nada..

domingo, 2 de abril de 2017

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LA OTRA HONDURAS


La imagen puede contener: cielo, árbol, exterior y naturalezaPOR: ALFONSO COTARELO LOPEZ

La Tegucigalpa de antes y la llegada de los Walther
El buen amigo Micky Andonie mantiene un sitio de internet, cuya visita es casi obligatoria para quienes gustamos de lo nuestro, con el sugestivo nombre de “leahonduras.com”. Ahí nos encontramos el libro de don Marco Antonio Rosa “La Tegucigalpa de mis recuerdos” de donde tomamos esta historia dominical:

Lo que deseo referirles es un cumulo de recuerdos casi ya borrados de mi mente, de una época en que Tegucigalpa apenas contaba con 30 años de ser Capital de la República, porque no debe olvidarse que esta ciudad fue declarada Capital en el año de 1880 por el Gobierno Reformador de Soto y Rosa; así que, permítanme hablar de lo poco que recuerdo desde 1910, cuando apenas yo era un niño.

Los límites de esta ciudad al oriente eran el Barrio del Guanacaste, que fue bautizado por el nombre de este árbol que estaba plantado en la terminación de esa calle, ya que entonces no existía puente, sino la corriente del Rio Chiquito.

Al poniente de la ciudad, el Barrio Abajo, formado por unas pocas casas de humilde construcción, cercadas estrechamente por robledales y pinos.

Al norte, La Leona, donde se alojan solo personas de pobre economía, así que era la parte mas desagradable de la ciudad. Me contaba mi madre que allá por 1905 ó 6, vino un alemán llamado Gustavo Walther, quien pronto estableció amistad con el General Manuel Bonilla, presidente de la República, y una vez que se encontraron en el Parque Central, el doctor Walther mirando hacia El Picacho, le manifestó al Mandatario que estaba dispuesto a establecerse en esta Capital, para prestar gratuitamente sus servicios como médico y, que deseaba comprar un terreno como de unas cinco manzanas, donde construiría una hermosa casa para habitación y despacho. El General Bonilla sonrió por la ocurrencia del alemán de irse a vivir a ese lugar tan agreste y lejano como las faldas de El Picacho. Además, le advirtió, que se aseguraba que en aquellos andurriales tenia su guarida una Leona feroz que había devorado varias personas que se atrevieron a ir a ese extraviado lugar… Pero Walther se río y dijo que él era un buen tirador y que no temía a animal alguno y fue entonces cuando el Mandatario le cedió las manzanas de terreno que él solicitaba. Allí edifico una hermosa casa de piedra y lodo (sin utilizar la mezcla de cal y arena como se acostumbraba). Todos los albañiles capitalinos dijeron entonces que la casa se vendría abajo con los primeros aguaceros, pero el edificio después de más de medio siglo sigue en pie. Allí quedó establecida su vivienda y su clínica que años después fue muy visitada.
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La vivienda sigue allí y con un saludo a sus descendientes que me honran con su amistad, ahora, usted también lo sabe.

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DE CIFRAS Y PORCENTAJES

Por: Víctor Meza
redaccion@criterio.hn
Tegucigalpa.-Jugar con los números, especular con ellos, construir, reconstruir o destruir utilizando los números, puede ser un juego tentador, puesto en práctica con demasiada frecuencia por los analistas y expertos de toda laya que utilizan las cifras para elaborar porcentajes y medir, según ellos, las tendencias electorales de la población. Con ocasión de las recientes elecciones internas y primarias que llevaron a cabo tres partidos políticos, hemos tenido la oportunidad de comprobar, una vez más, el juego alocado de las cifras y la construcción arbitraria de porcentajes y “hallazgos” en las estadísticas manipuladas y en las encuestas pactadas.
Divierte ver las mil y una piruetas semánticas que ciertos analistas hacen para acomodar las cifras y las estadísticas en general, de acuerdo con sus simpatías o antipatías políticas y en base a sus conclusiones previamente elaboradas. Es conocida la historia aquella del analista a quien los ladrones le saquearon su oficina y, al declarar ante la policía y enumerar los objetos robados, el vigilante de turno, hombre ingenuo si los hay, lamentó que hubieran saqueado la caja fuerte en donde el único objeto de valor eran los resultados numéricos de las próximas elecciones… ¡Vaya que era previsor el hombre!
Divierte menos comprobar la forma un tanto ingenua, y a veces simplemente cínica, con la que algunos expertos en temas electorales juegan con cifras que, lo saben muy bien, son falsas o están infladas artificialmente para simular una fuerza electoral que sus manipuladores no tienen pero sueñan tener. Muchos de los actuales dirigentes políticos avalan estas prácticas de manipulación estadística y las promueven. El Tribunal Supremo Electoral las tolera o fomenta  y no se atreve a denunciarlas y mucho menos a castigarlas. Y así, navegando entre la tolerancia cómplice y la voluntad fraudulenta, el manejo arbitrario y trucado de las cifras, termina convirtiéndose en una maniobra habitual, permitida por los partidos políticos y, lo peor de todo, aceptada o tolerada sumisamente por la gente. Todo ello conduce a una opinión pública distorsionada y desinformada o malinformada que, para los efectos prácticos, viene siendo lo mismo.
Pero lo realmente inaceptable es que ciertos analistas y comentaristas de escaso rigor y cuestionable ética, utilicen las cifras falsamente acomodadas para presentarnos sus sesudos “análisis” y convencernos de la certeza de sus hallazgos y conclusiones. Saben muy bien que los números han sido artificialmente colocados para producir sumas asombrosas de votos. Conocen el método y, lejos de cuestionarlo, lo utilizan y hasta reproducen o perfeccionan. De esa forma se desinforma a la población, se le manipulan sus percepciones y, al final, se genera un falso conocimiento de la realidad. Pero, paradoja de paradojas, también engañan a su propia militancia partidaria, generando un falso sentimiento de triunfalismo o de prepotencia institucional.
En esta fauna de sabelotodos hay de todo. Desde los presentadores de televisión que se han vuelto comentaristas políticos hasta los locutores radiales que promueven sondeos artesanales y nos dicen que son encuestas. Todos forman parte del laberinto falsificado y falsificador de las cifras y porcentajes electorales. Al final, la manipulación llega al límite y genera sospecha y desconfianza entre los más ilustrados y acuciosos o entre los menos atolondrados. Las firmas encuestadoras, con las pocas, poquísimas, excepciones ya conocidas, acaban perdiendo toda credibilidad, reconvertidas en oficinas de regateo y oferta ante el mejor postor. Hubo uno de esos profesionales de la falsedad que hasta exigía pasaporte diplomático para él y su amante a cambio de unos puntos más y otros puntos menos, debidamente distribuidos entre los financistas de la encuesta y sus adversarios políticos. Y el presidente de entonces urgía al pobre Canciller para que diera satisfacción a la voracidad documental del encuestador foráneo…
El tonto cuando se calla parece sabio,  dice el refrán popular. Bien harían muchos de esos analistas y comentaristas electorales en guardar algo más que un minuto de silencio por la verdad ofendida, y reservarse sus análisis y conclusiones para el día en que podamos volver a confiar en la certeza de los números y la objetividad de los porcentajes. Día vendrá en que todo será distinto. Así lo espera la patria…dicen los funcionarios públicos al juramentarse como tales…

CINE EN SU HOGAR



Por: Tito Ortiz



La imagen puede contener: una persona, sentada e interiorCasi todas las noches acompaño a mi suegra a ver una película. Solo la vemos ella y yo, sentados en dos sillones elegantes y cómodos en frente de una televisión plasma grande. Le pongo alto el volumen para que parezca cine la cosa. Cuando compro las películas pienso en las que a ella le gustaría ver. Le encantan las clásicas como "Lo que el viento se llevo" con Clark Gable y Vivien Leigh, "Casa Blanca" con Humprey Bogart e Ingrid Bergman, "An affair to remember" con Gary Grant y Deborah Keer, "Gilda" con Rita Hayworth y Glenn Ford, que la vió en 1947 en el Cine Hispano, acompañada de su esposo, el Teniente de la Fuerza Aérea Armando Escalón Espinal, estando embarazada y le gustó tanto que le puso Gilda a su hija cuando nació. Gilda es mi esposa. Le gustan también las películas musicales y las comedias (Las de Cantinflas, no se las pierde los sábados a las siete y media de la noche en el canal 5). Nada de violencia o modernísimas que no entendemos ninguno de los dos. 

Es como un ritual la preparación. Encender las luces y los abanicos del techo de la sala. Halar las sillas y ponerlas una al lado de la otra enfrente del aparato. Ella trae su almohada que usa como un cojín para estar más confortable. No puede faltar el vaso plástico anaranjado con agua y de vez en cuando trae sorpresita como un chocolate o bombones que comparte generosamente conmigo. Entonces tengo que enseñarle la carátula del estuche en donde viene la película para que vea el título y la foto del artista y luego le leo lo que dice atrás para ver de que se va a tratar. Iker, nuestra mascota Schnauzer, nos acompaña, pero como que se aburre porque se duerme.

Al comenzar la película ella me dice: Ah, es de la Warner, es buena.
Cuando estamos viendo, yo con el rabo del ojo la vigilo para consolarla si la película es de llorar, y con los ojos llenos de lágrimas y la voz quebrantada le digo: No lloooree suuueeeggrraa que solo es película. (Damos grandes lloradas).
También ella me vigila de reojo y cuando me estoy durmiendo me dice: ¡Ah no Tito! Yo ya me voy a acostar, usted se está durmiendo. A veces tengo que tomarme un café para mantenerme despierto.

Tiene 87 años (ella dice que nació en el año que salió al mercado la cerveza Imperial:1930) y a cada una de las cuatro hijas les toca cuidarla por dos meses. Nos turnamos. Ahorita estamos en nuestro turno. Pasa "Del timbo al tambo". Ahorita está en el "tambo". Le construímos un dormitorio bonito con su baño privado en el primer piso de nuestra casa, para que no tenga que subir gradas y tenga privacidad. Yo la disfruto, pues es una mujer muy inteligente y atenta. Siempre nos hemos llevado bien. Cuando se va para Tegus quedamos tristes. En las películas "Rated R" tengo que estar águila a adelantar la parte peliaguda a toda velocidad para que ella no se apene. Cuando no estoy listo, se queja y me hace quitarla y poner otra. Con frecuencia tengo que poner "Pausa" pues alguna escena le hace recordar algo y lo comenta conmigo. A veces tengo que regresarla para entender bien algo. Al terminar la pelicula, parece que estamos haciendo de nuevo el ritual pero de retroceso, guardando la película en su estuche, poniendo las sillas en su lugar y le ayudo llevando el vaso anaranjado y su almohada a su dormitorio, apagando las luces y los ventiladores mientras comentamos lo buena que estuvo la película. Iker se despierta y nos sigue a todos lados.

Hoy nos tocó "Mamma Mia". Bella pelicula. Una de las canciones que canta el grupo Abba es "S.O.S." Inmediatamente recordé cuando entré a los Boy Scouts en 1961. Tuve que aprender de memoria la Clave Morse con sus puntos y rayas. De esa manera por medio del silbato nos podíamos comunicar a grandes distancias en los campamentos.

Así "SOS" era 3 puntos, 3 rayas y 3 puntos
".../---/..." Tenía 13 años entonces. Crecí dando por sentado que esa tres letras se utilizaban para pedir socorro.
Hasta hoy se me ocurrió averiguar que significa cada letra:
S- Save (Salve)
O- Our (Nuestro)
S- Ship (Barco)
Me interesé mas por saber y aquí les estoy enviándo lo que encontré.
Foto del perfil de Tito Ortiz, La imagen puede contener: una persona, gafas y primer plano



domingo, 26 de marzo de 2017

TITO TITO

Conocí un señor de estampa agradable, muy pero muy jovial; gran escritor de sus propias aventuras y de las ajenas; querendon, de muy buen porte, educado y lo mas importante jacarandoso y de un lenguaje que se desmenuza en el oído al escucharlo.

Tuve la oportunidad de encontrarme con él, en la ciudad de San Pedro Sula hará un par de meses; para hacer merito al fin, de una tasa de café que ya habiamos programado con antelación; dicho sea de paso me reencontré con un amigo de muchos años y que ahora reside en la ciudad de los zorzales.
Foto del perfil de Tito Ortiz, La imagen puede contener: una persona, gafas y primer planoMe refiero a Roberto Ortiz, mas conocido en el ámbito de las redes sociales como "Tito Ortiz"; personaje recién descubierto por la mayoría de las personas en los diferentes chats. 

Tito, en sus diferentes  escritos y comentarios que hace a cada momento en su participación, nos deleita con sus recuerdos que nos transportan a rememorar personas que también conocimos en las andanzas por Tegucigalpa y Comayaguela; casado, con la hija de una amiga de mi padre y que a raíz de este conocimiento, nos descosimos junto al amigo Rocky Nelson a recordar viejos tiempos, conocer de la existencia de nuevos personajes y lugares y en general de la vida de Tito en la actualidad.

Tito; con cada historia, despliega un paisaje rumoroso de recuerdos de épocas inmemoriales, que han quedado grabadas en cada una de sus historias, de las cuales ya conocemos y nos deleitamos en cada travesura y experiencias de su vida espirituosa.

Son pocas las mentes idealistas y privilegiadas, que poseen esta cualidad por no decir un don; esa transferencia de paisajes literarios basados en experiencias reales de la vida de cada uno y que con el pasar del tiempo se refleja  en sus descendientes; tal es el caso de Roberto el hijo de Tito ,quien también ya trae implícita esa cualidad de escritor.

En este corto viaje dejo plasmado todo mi aprecio por este gran hombre, muy buen y sincero amigo, que Dios le colme de mucha sabiduría, que siga cosechando lo mejor de su vida, de su familia y de estos sus amigos que le queremos.

viernes, 17 de marzo de 2017

EN HONOR AL ASTERISCO

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¿Que será? como dice la cancion, que ¿cada vez que nos dan una mala noticia nos da el "yeyo" o el " patatus"?; que uno se desmaya pues, o siente que le da un vaguido; le parece que se le tapa la nariz o le aumenta la presion arterial; todo es sinonimo de "cagarse" como dicen en el pueblo, le da curso o cuturraca y no haya donde poner el dulce.
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¿Que vaina esa verdad?  Es una  jodida me imagino, pasar por una situacion que le digan a usted que es ladron o que lo vieron violar a una fulana o mengano; o bien que estuvo presente en un asesinato, ha de ser horrible y terrible; más pensar que va pa la cholpa y a veces solo por andar de "miranda" le pasan las cosas, se lo llevan sin deber nada.

La imagen puede contener: textoPero cuando las cosas pasan a serias; "mama mia" es un tembladera de patas y coladera de lagrimas y de heces; que solo piensa que es un sueño, se aruña y cuando se da cuenta que está en ésta tierra, "dios guarde"; comienza a bajar los santos del cielo, no haya donde meterse, se va al inodoro se sienta, no sale nada y siente derrumbasre.

Vean a veces ni el papel higienico ajusta, peor si nunca ha usado pañales desechables y a los que tienen "nica" hasta se les olvido donde se encuentran.

La imagen puede contener: 2 personasIgualito sin mas ni menos esta pasando con ciertos personajes en Honduras; hoy que estan en sinfonia algunos narcos presos en Estados Unidos; les han mencionado y estan con un "corre que te alcanzo" de las mil virgenes , pues dicen estos cantantes que tienen pruebas de sus fechorias, de sobornos y de no se que cosas mas. 

Los mas "inteligentes" para evitar el bochorno que les vean el "chorrito" o la "bolsita", se dan a la tarea de irse a la prensa a asegurar su inocencia o simplemente decir "yo ni los conozco", "nunca oi de ellos", "valgame la purisima"; y aunque vayan emisarios de Honduras a Estados Unidos a corroborar o comprobar que esas canciones tienen partitura, nunca lo van a creer, porque han nadado no en aguas turbulentas, sino en aguas oprobiosas de inmundicia de la sagrada impunidad que los cobija.

"RECOMENDADO PARA LOS POLITICOS MASOQUITAS, JA JA JA"Una vez un politico dijo a manera de sentencia QUE FALTARIAN PINOS PARA COLGAR A TANTO CACHURECO; hoy  los tales pinos ya no sirven ni para eso, pues les metieron gorgojos con el fin de "colaborar" con la industria; otro dijo SE ACABARA EL PAPEL HIGIENICO para tanto ladron "cagon" y al no haberlo arrazaran con los pobres PAÑALES DESECHABLES que tampoco tienen culpa de sufrir tanto vejamen. 

En honor al asterisco, les recomiendo este modelito, es mas efectivo para cubrir todo tipo de pena y me imagino que se siente bueno, como cuando se rasca los dedos de las patas.

Estos chicos estan con un patatus esperando resultados de las investigaciones en Estados Unidos por parte del gobierno; escuchar que les digan "absueltos", "el hombre se equivoco"; pero si los resultados son lo contrario papa, agarrese bien que esos rollos de papel y los pañales desechables no le ajustaran; por lo menos el Fifero ya paso el susto y ya se acomodo a su situacion y siendo hijo de papa y mama; ¿aja¡? y ¿los que no nacieron en cuna de oro? sino que se agenciaron de lo ajeno para aparentar ser hijos de papa y mama, ya sabran de a como les toca; sumado al tric trac de canillas cuando absuelvan a los Rosenthal de toda culpa, como ya sucedio en Honduras, donde les toca devolver pisto, ganado, tierras, cocodrilos y quien sabe que mas; lo peor que el pueblo noble de Honduras tendra que seguir lidiando pagando papadas que no debe por culpa de estos desgraciados.

Y en Honor al asterisco, que se lo aprieten galan.
 

ANECDOTAS


Por TITO ORTIZ
Ingeniero Civil Roberto Núñez
El era mi tío Tatío, hermano menor de mi madre.
Cuando yo nací él tenía 20 años de edad. Que gratos los recuerdos que guardo en mi memoria de la relación que tuvimos Tío-Sobrino. El era el Rey de los apodos. Me llamaba Tin Marín. Mi hermano Reniery era Machetero y Orlando Picudín. Me encantaba estar con él. Siempre ponía atención a lo que yo le decía y sentía yo que mi compañía le gustaba. Su casa estaba al par de la nuestra en el Barrio Buenos Aires.

La imagen puede contener: una persona, gafas de sol
En 1955, cuando estaba estudiando en la universidad me llevaba a su cuarto de estudio y me daba permiso de sentarme en aquel alto banco y de tocar todo lo que estaba en aquella gran mesa inclinada de dibujante, como la lámpara giratoria, papeles, lápices, sacapuntas grande con manivela, borradores, marcadores, regla T y las triángulares, así como las que tenían letras. Pasábamos horas juntos. A veces, los domingos, me llevaba a pescar a la Laguna del Pescado. Solo íbamos los dos y nos dábamos grandes platicadas. Cuando yo estaba de vacaciones en la escuela, en segundo grado y él trabajaba como Mecánico de Aviación en el aeropuerto, me llevaba de vez en cuando a pasar todo el día con él y me ponía como trabajo, a limpiar herramientas con gasolina de avión de alto octanaje (Como me gustaba ese olor) y me emocionaba sentarme a su lado en la cabina del aquellos aviones DC3, con aquel montón de relojes en el tablero y viendo como giraba el timón solo enfrente mío, cuando movía aquellos grandes aviones entre los hangares, haciendo un ruido ensordecedor. Mi papá y mi tío Tatío construyeron el mejor barrilete que he visto en mi vida. Medía dos metros de altura. Las varillas eran de aluminio y en vez de papel llevaba tela de paracaídas (Seda). Se tenía que volar con lazo en vez de cabulla y a veces se necesitaban dos hombres para volarlo. Le pusieron foquitos en todo el contorno, con baterías para iluminarlo. Era un espectáculo verlo volar en las frías y oscuras noches de nuestro querido barrio.
Mi tío aprendió mecánica de Aviación con su padrastro, mi abuelito Mister Eddy Springer, quien fue el jefe de mantenimiento de Taca desde su fundación. El se vino a Honduras con el Sr. Lowell Yerex en 1930.
Mi tío comenzó a trabajar como ayudante, cuando mi abuelito se lo llevó a Puerto Cabezas, Nicaragua en 1940 y desde que era un adolescente de 12 años, demostró su gran habilidad para la mecánica, su responsabilidad en el trabajo y su gran inteligencia. Luego se fue a trabajar a Costa Rica, siempre con Taca. Toda la vida consideré a mi Tío Tatío como un hombre ejemplar. 
 
Para mi era un orgullo ser su sobrino. Falleció un 17 de marzo, hace 36 años. Tenía 54 años. Tuvo 5 hijos: Marisabel, Laura Ester, Eunice, Roberto y Ana Alicia. Con Alma su esposa, siempre estamos en contacto. Decidí escribirles a mis tías, sus hermanas menores, contándoles que quería escribir acerca de mi tío. Mi tía Laura, de profesión enfermera, me cuenta como era tenerlo de hermano mayor. Era estricto pero bondadoso y la trataba con mucho amor. Él le enseñó a leer antes de entrar a la escuela. Ella lo consideraba como un hombre brillante. Recuerda con ternura cuando viajaban juntos de Nicaragua a Honduras en aviones de carga sin asientos. Y cuando se fueron a vivir a los Estados Unidos en 1948, él les compró su primera televisión. Eran carísimas, costaban $300 de aquel tiempo. La pantalla medía 7 pulgadas y se les ponía un lente enfrente para ver de mayor tamaño las películas. Le puso de apodo Laurucha.

Mi tía Ana, que vive en Australia, prefirió escribirme una carta que la pueden leer a continuación:
Querido Tito,
Gracias por darme esta oportunidad para poder hablar un poquito de los recuerdos que tengo de mi querido hermano, Tatío
Lo que más tengo en mi memoria es cuando vivíamos en Costa Rica en 1947-1948. Él trabajaba en el aeropuerto como mecánico, con Mister Eddy, él y Yofo también. Eso es lo que yo recuerdo, pero no estoy muy segura puesto que yo sólo tenía tres o cuatro años. Pero lo que más me impresionó de mi hermano---él era 16 años mayor que yo--es que casi siempre que regresaba a la casa después del trabajo, venía a saludadarme y me llamaba Bodoque o Bodoquín porque era gordita. Siempre decia, ¡Ajá Bodoque, como estás! con cariño y casi siempre me daba un confite. Especialmente me acuerdo cuando de una vez que estaba enferma y en cama, lo alegre que me sentía cuando él venía al cuarto sólo para verme.
No me acuerdo mucho por ser tan chiquita y nos fuimos a los Estados en diciembre de 1948 y no lo volví a ver hasta una tarde en una casa que estábamos alquilando en Long Beach.
Yo tenía, creo que seis años, y estaba jugando de "secretaria" en el porch y derrepente miré hacia arriba y ví un camión, me pareció que era el camión que nos traía los grandes bloques de hielo que usábamos para enfriar la refrigeradora, y del camión salió por detras un muchacho con pantalones estilo 'slack' y camisa colór beige o crema, manga larga, con las mangas volteadas, y agarrando un sueter con una mano. Me sorprendió mucho ver a ese muchacho, porque al principio no reconocí su cara. Pero cuando lo recordé sentí gran gozo. El saltó del camión y
su abuelita salió feliz de la casa. Tenía tanto tiempo sin ver a su hijo. Era una linda sorpresa.

No me acuerdo mucho, pero me parece que alguién le había dado "ride" en avión 
desde Washington, D.C. donde había estado sacando su licencia de Técnico de Mantenimiento de Aeronaves con la Dirección General de Aviación Civil.
Les contaba emocionado a mi mami y a mi papi que había ido a la venta "Black Friday", el día después de Thanksgiving, famosa por los 'sales' donde vendían las cosas baratísimas, y en especial recuerdo que él decía que las máquinas de escribir las vendían casi gratis.

Después me acuerdo cuando yo tenía 10 años y en un viaje a Honduras, hice escala en San Salvador. Tatío estaba trabajando en el aeropuerto en San Salvador y la aeromoza me llevó desde el avión hasta la oficina donde estaba él. Al poco tiempo, se presentó una secretaria muy 'petite' y bonita, suave y cariñosa que se hizo cargo de mí hasta que llegó la hora en que tenía que salir para Tegus. Jajajajaja. ¡El bandido! Creo que la muchacha estaba interesada en él. Luego él me llevó al avión y se despidió de mí en las escaleras.
No tuve mucho que ver con él hasta ser teenager cuando él llevó a sus hijas Marisabel y Laura Ester a Long Beach. Me acuerdo porque yo tenía 18 años, con novio, y las muchachitas siempre me espiaban cuando venía a verme "Mike" y se morían de la risa cuando al fin me daba cuenta que las bandidas estaban escondidas detrás del sofá viéndonos besar!
También lo ví cuando vivía en Cerritos, California. Fué con su esposa Alma a cenar a mi casa, pero poco me acuerdo de ese tiempo.
La última vez que lo ví fué en 1979 cuando fuí a Honduras con mi hijo Vincent de 6 años. Pasé mi cumpleaños ahí en casa de Etna de Fortín y él me trajo un bello ramo de flores de regalo, que me tocó el corazón. Me puse un poco "bolita" (to put it mildy!!!! jajajajaja) y con los tragos se me soltaron las palabras cuando mis inhibiciones fueron removidas y Dios me dió la oportunidad de poder decirle a mi hermano CUANTO lo quería, como aprecié tanto el cariño que él me había dado cuando yo era niña y le dí un gran abrazo. Fué la última vez que lo ví vivo. 
 No convivímos mucho tiempo juntos por la diferencia que teníamos en la edad, pero nos quisimos tanto. Nunca lo olvidaré.

Los narcos cantan y Honduras se agita pero no se tambalea



Por: Jennifer Ávila
Tomado de Plaza Pública/Guatemala
La semana pasada, cuando “los Cachiros”, unos famosos narcotraficantes hondureños, declararon en Estados Unidos, muchos se pusieron nerviosos. Y cuando cantaron que el expresidente Porfirio Lobo Sosa recibió sobornos de su parte y su hijo coordinó toda la relación, se le comenzó a tambalear el piso al oficialista Partido Nacional, que en este momento está en la recta final para establecer su dictadura.
Los hermanos Rivera Maradiaga, “los Cachiros”, lideraban un cartel de droga que controlaba el trasiego en la costa norte de Honduras. Originarios de Tocoa, en el Bajo Aguán, era un supra gobierno que controlaba todo, desde el sistema de justicia hasta los liderazgos comunitarios. Practicaban frecuentemente la narcofilantropía, mucha gente pobre los respetaba y quería por sus constantes regalos. Habían conformado un reinado. Todo eso cayó cuando comenzaron a caer otros narcos, capturados por la DEA. La guerra por el control del tráfico de drogas se volvió contra ellos. Los hermanos Rivera se entregaron en enero 2015 a las autoridades estadounidenses. Se adelantaron a que los quemaran primero o a que los mataran para asegurar que no delataran a otros de las grandes ligas. A Juan Gómez, gobernador político del Partido Nacional, testaferro de los Cachiros,  lo mataron poco tiempo antes.
Ese año los hermanos dieron su primer concierto en Estados Unidos y cayó el imperio Rosenthal, la familia judía más poderosa de Honduras, en la lista de los millonarios de Centroamérica. Otros comenzaron a preocuparse.
Más de un año pasó para que generaran el siguiente temblor. La semana pasada declararon que sobornaron al expresidente nacionalista Porfirio Lobo Sosa para les garantizara seguridad, y que Lobo Sosa se comprometió a celebrar contratos con ellos durante su gobierno. Fabio Lobo, su hijo, capturado hace un año, coordinaba esta relación, según la declaración. También sale implicado su hermano, Ramón Lobo. Porfirio Lobo Sosa fue el presidente de la reconciliación nacional después del golpe de Estado y fue en su llegada al poder, cuando, según las declaraciones de los Cachiros, Lobo Sosa les prometió no extraditarlos y hasta les aconsejó invertir en proyectos para blanquear el dinero.
Desde entonces a Honduras la envuelve una nube aún más densa que no deja ver lo que sucede en las esferas del poder. Y en las calles donde las víctimas son, con frecuencia, pasadas por alto.
De 2009 a 2012 aumentó la tasa de homicidios, el gobierno tomó el control de todos los poderes del Estado, y la DEA entraba y salía de los territorios libremente, se llevaba y traía presidentes para hablar de la lucha contra el narco, en sus helicópteros, con sus condiciones. La dupla del poder: Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández. La política de mano dura contra el crimen organizado que promulgaron en su gobierno, solo es pantalla de lo que ocurre: una relación de concubinato entre las mafias y el Estado.

martes, 14 de marzo de 2017

POLITICA DE BIPARTIDISMO, CAUDILLISMO REAL Y REALISTA


En la política partidista (o multipartidista), se promulgan un puñado de partidos que conglomera en cada uno de ellos, gente con una ideología específica generalmente determinada. Dichos partidos no tienen tanto que ver con el fin (se presupone que todos buscan arreglar los problemas o ahondar virtudes), sino más bien con el camino que se seguirá para lograr el fin compartido con el resto de los contendientes. Cada uno de los partidos apuntará (electivamente hablando), a 2 o 3 problemas principales, y trazará un plan de resolución. Aunque todos vean a este tipo de política como la que practicamos actualmente y “la mejor”, cabe destacar que no es la que se practica, y que no carece de problemas. En este tipo de formulación, los partidos deberían ser bastante homogéneos en cuanto a votos (si todos buscan lo mismo, el camino para lograrlo debería ser casi igualitariamente elegido por los sufragantes). Pero este mismo punto también cuenta como negativo, ya que si para llegar a un mismo fin hay decenas de partidos que difieren en el camino para lograrlo, significa que la política dista muchísimo de ser una solución científica, y trata más sobre “sensaciones” o “creencias”, que bien pueden acertar o errar, en parte o por completo.
Por su parte, la política bipartidista, si bien se podría encuadrar en la categoría anterior, casi podríamos colocarla en una completamente diferente, tanto por su especificación como por su forma de funcionamiento. Aquí, la disputa por el poder se da entre dos grandes partidos, y el resto figura en cola de forma completamente atomizada (la suma de todos los partidos del tercero hacia abajo, no lograría llegar al segundo). La forma de crecimiento de esos dos partidos, poco tiene que ver con la manera de llevar a cabo su trabajo, sino con la capacidad de generar una identificación pasional que les permita captar adherentes, como si de un equipo de fútbol o de una religión se tratase. Aquí ya no suelen generarse propuestas, sino que la justificación de voto cae casi exclusivamente en el ataque y banalización del contrario.
Uno podría pensar que dos partidos serían un número ideal (dos caminos para llegar a un punto único sonaría más lógico), pero lo cierto es que nunca se habla de ese camino, sinó que se juega con el embanderar una ideología, haciéndolo también traspasable generacionalmente (repito, como en un equipo de fútbol o una religión). Aunque uno podría pensar que los ataques al contrario serán feroces, lo cierto es que se hacen con cierta tibieza (al menos en los estratos más altos), porque la alternancia al poder les asegura el próximo lugar en el sillón presidencial (o luego de una reelección en el peor de los casos), y los que no detenten el poder, quedarían en falsa escuadra ante el enemigo ahora poderoso.
En la política caudillista, se prefiere a un líder por sobre el partido. La imagen de ese líder está por encima del camino de solución a tomar, porque se elige por una visión de los fines, sin importar los medios que utilice. Aunque “el elegido” tendrá indefectiblemente una corriente política base, deberá promulgar una propia, generalmente llamada con su propio apellido y un “ismo” al final, logrando de esa forma hacerse único, atando su propia figura al tipo de política que lleva a cabo. Así, el partido se extingue luego de la muerte de ese líder a causa de la simbiosis tiránica lograda (aunque luego se pueden generar corrientes alternativas de mucho menor peso). Aquí, el carácter de “política científica” se extingue por completo, pues la elección del líder tiene más que ver con la mística (a veces, rozando lo esotérico, lo religioso, o lo pseudocientífico), al apelar a lo sentimental del vulgo, a las mentiras para justificar beneficios populares, y al generar una empatía que tiene que ver más con la amistad y el amor, que con el trabajo que realmente debería hacerse.
El caudillo ya no atacará partidos rivales (salvo alguno grande que lo siga de cerca en las urnas), sino que los unificará a todos bajo una ideología rival única (generalmente fabricada e irreal), señalándola como “el enemigo”, atacando al grupo encarnizadamente y sin sosiego. De esa forma, no sólo polariza la realidad (nosotros o ellos), sino que también ahorra esfuerzos a la hora del ataque (un solo frente en vez de combatir en varios), justifica “deslices” en nombre de un fin mucho mayor o de la asunción del “mal” contrario, y le permite intervenir en cuestiones ajenas o prohibidas para preservar dicho plan populista. Es por ello que los caudillos suelen inmiscuírse en la Justicia, intervienen los medios de difusión, o cambian las composiciones de Cámaras o Instituciones a su antojo. El líder también modifica Constituciones o Códigos para poder perpetuar el “modelo maestro” (que es él mismo escudado en un símbolo). Una crítica a ese modelo, es un ataque directo al líder; y una duda sobre el líder, es un golpe al modelo completo. En estos estratos, es indistinguible la diferencia entre Estado, República, Patria, Gobierno y líder, ya que todos se amalgaman en una sola figura. También se utiliza la imagen de “bondad personal”, haciendo que, por ejemplo, un beneficio otorgado a un ciudadano, sea maquillado como un pago hecho por el bolsillo del mismo líder, mas no por la caja del Estado.
La política real, entonces, es clara a la vista. Ni siquiera en su forma más pura y loable (el multipartidismo), es completamente buena o aporta soluciones que beneficien ya no a la mayoría de los habitantes, sino al Estado mismo como visión de futuro. Las políticas tenderán a fortalecer a los partidos a través de señuelos entregados a la sociedad como muestra de que se sigue el buen camino, pero poco les importa el desarrollo social, los avances económicos, o la masificación del bienestar. Todo lo que se hace es para sumar puntos propagandísticos, intentando la perpetuidad en el poder, y apelan a dos taras fundamentales presentes en casi toda sociedad: la complacencia y la poca memoria. No es casual que los señuelos complacientes se traduzcan en obras o proyectos apuntados a las mayorías, causalmente en épocas cercanas a las elecciones, para que perduren hasta el momento del sufragio en la mente ganado electoral.
Esta estrategia de la política real, no se hace sólo desde el partido al poder, sino también desde la oposición. Las estructuras de la política actual son compartidas de tal forma, que hasta los que aseguran querer cambiar absolutamente todo, ni siquiera contemplan el mover ni un milímetro cualquier dogma que la sostenga. Y no es casual que cuando uno cuestiona estas dudosas bases, los políticos en conjunto salgan a defenderlas. Lo que cuenta no es el bienestar del Estado, sino la supervivencia de las estructuras partidistas. La supremacía de una elite irracional y fanática, por sobre el votante promedio o por sobre el futuro del país mismo.
Dicho ésto, la política realista (o como me gusta llamarla, “política utópica”), debería ser aquella que no se dirija a la perpetuidad de una estructura partidista, pero que tampoco apunte a la mayoría de la sociedad en términos numéricos; sino que tenga como mira tal fortalecimiento del Estado, que termine transformando no sólo al Estado mismo, sino también a la sociedad. Y con “fortalecimiento” no me refiero a un aumento de la riqueza o el poder (tal cual se lo entiende bajo una política real, mas no realista), sino que el Estado pase a ser una entidad a la que el ciudadano tienda a apreciar como representante no sólo del conglomerado social, sino del bloque de realidades presentes y potencialidades futuras, oyendo a todas las voces y respetando todas las posiciones que se presenten desde lo intelectual, descartando todas las que tengan que ver con lo pasional. Lo que podríamos llamar un Estado lógico y realista, que a su vez transforme para bien el accionar de la sociedad en conjunto (y viceversa). Una política que apunte al bien, mas no a las mayorías, porque ya sabemos qué tipos de integrantes encontramos en la generalidad masiva.
Uno podría pensar que estamos ante un escenario del “huevo o la gallina”, en donde uno no sabe si esas nuevas estructuras y visiones deberían ser transmitidas desde la política hacia la sociedad, o si la sociedad debería trasmitírselas al poder político. Pero lo cierto, es que la sociedad no tiene herramientas representativas para impulsar algo similar. Uno tiene la falsa sensación de poseer una parte del poder en épocas electorales, pero la realidad indica que poco se puede cambiar, ni siquiera con la capacidad de voto habilitada. En ésto también la política real ha reforzado esas creencias infantiles, y no nos ha dejado otro camino que esa falsedad para un aparente cambio, pero siempre dentro de los márgenes demarcados por la misma política. Si uno desea una política realista y no quiere votar a ningún candidato, de todas formas está obligado a votar por uno de los ofrecidos. Si no se asiste, es delito; si uno vota en blanco, no se cuenta. La única forma en que su voto es contabilizado, es si apuesta a un color político o al caudillo de turno. Entonces, ¿cuál es la verdadera representatividad política o posibilidad de cambio en un sistema que no apunta a la sociedad, sino que sólo nos tiene en cuenta de forma numérica positiva, y sólo si queremos ser funcionales a una perpetuidad partidista?
La realidad es que el cambio tampoco sucederá desde el interior de la política, porque ya el sólo llegar a esa estructura significa el haber apostado por ella, jugando bajo sus reglas, ganando votos por ese canal sistémico, y manteniéndose en base a los señuelos perpetuados por generaciones de poderes autodenominados representativos. Si de todas formas un partido intentase realizar algún cambio significativo, no sólo tendría en contra a todo el aparato de la política real, sino que el esfuerzo de intentar explicar una nueva y mejor estructura a millones de Bob Esponja con poder de voto positivo, los desgastaría hasta la extinción. Más en donde esos Bobs son los que colocan a los representantes de todos y cada uno de los habitantes de un país.
La política no puede transformarse desde la política partidista, y tampoco desde la sociedad en general. ¿Entonces? Aquí es donde tenemos dos soluciones, que pueden ser puestas en práctica a la vez. La primera, es comenzar por una concientización de esos millones de Bob Esponja, una tarea muy ardua y larguísima en el tiempo, a través del debate de ideas (no partidos, no íconos partidarios, no ideologías) que recién podrían verse décadas hacia adelante; empezando por las primeras cuestiones que la política tradicional ha desestimado (como voto calificado, o mayor dureza en las penas, por ejemplo), porque si los aparatos partidistas las desestimaron con prontitud y fiereza, indican que son las que más amenazas les representan a los que están cómodos con la perpetuidad del modelo actual de “no cambios ni representatividades, salvo aquellos que profundicen el encolumnamiento partidista”. Hasta que no debatamos racionalmente las bases de la misma política, siempre estaremos pivoteando sobre puntos fijos de la política tradicionalista, que se traduce como una pérdida de tiempo en donde los únicos ganadores son, obviamente, los mismos políticos reales.
La otra solución, es comenzar ya no con susurros, avisos, o gritos al poder, sino con algún tipo de movimiento que les infiera lo que todo político debería tener con sus supuestos representados: consideración y temor. Hoy por hoy, la gente se está movilizando a las calles regularmente, porque en algún punto saben que la política tradicional no los representa, ni en sus sabores “oficial” u “opositor”. Y con ello no se han dado cuenta que le han pegado una patada fuerte al Talón de Aquiles de la representatividad en el voto. El que tengan que salir a manifestarse, indica no sólo que el voto en una política real es completamente falso, inocuo, y despreciable, sino que los mismos políticos no nos tienen en consideración, no nos temen, y ni siquiera escuchan nuestros susurros y gritos.
Y aunque oyen a las movilizaciones sociales, no las escuchan porque no les representan amenaza alguna, salvo algunos puntos de imagen negativa que pueden corregir con señuelos más fuertes, más publicidad sobre el sistema supuestamente representativo, e inclusive con alianzas con el contrario para simular una apertura mayor en un campo de juego ya delimitado e inamovible de antemano. No corren peligro desde la política misma, no corren peligro desde lo electoral, no corren peligro ni con las quejas públicas. El sistema se ha armado de tal forma, que cualquier voz que se alce dentro de la estructura actual, terminará sólo como un beneficio o perjuicio en porcentaje de votos para las próximas elecciones, único momento en donde las políticas pueden volver a “no cambiarse” de forma preacordada y consensuada.
Es por ello que debemos caer en la cuenta que las movilizaciones son sólo desoídos gritos al poder, que el armado de nuevos partidos es sólo la perpetuidad del conveniente modelo estructurado, y que el sufragio es una expresión que cae en un lugar tan vacío como las urnas mismas. Sin una concientización social, sin una apertura del debate, y con quejas “convenientemente encuadradas”, no aspiraremos más que a cambiar de colores los sillones presidenciales, sin posibilidad de renovar el sistema para la mejoría de la sociedad toda. Hasta que no comencemos con el cambio, veremos repeticiones de los mismos tintes partidarios y sufrimientos sociales. Por los siglos de los siglos. ¿Amén?
PLPLE

EL DECALOGO DE LA VEJEZ

En algunas oportunidades cuando he estado estudiando o investigando aspectos sobre la vejez he leído, el llamado decálogo de la Vejez, de autor anónimo, que en esta oportunidad lo he extraído de un artículo publicado en la Web por un grupo argentino que se autodenominan Mayores en Movimiento, y que lo presentan como los 10 mandamientos para una vejez feliz, que a continuación presento:

1.- Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. Qué más fiesta que la vida.

2.- No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.

3.- Amarás al ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra la inercia ¡diligencia!

4.- Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas.

5.- No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de hospital. Deja de autollamarte viejo y considerarte enfermo.

6.- Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo en los juicios, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.

7.- Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.

8.- Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística… Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo.

9.- Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. En las del hogar, intégrate a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida.

10.- No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de ser parte del mismo y poder ver muchas cosas lindas y nuevas.

En definitiva la idea es llegar sano y feliz a esta etapa de la vida. No es sentarse a esperar que la muerte llegue, se trata de vivir plenamente hasta que el Señor lo tenga decidido. Seguir compartiendo, hablando, riendo. Entender que no importa la edad que se tenga, el equilibrio mental y psicológico, es el mejor y más calificado síntoma de salud.
Gerardo Velásquez

NO DES EXPLICACIONES A QUIEN NO TE ATIENDE


Hay situaciones en las que debemos dar explicaciones. Hay situaciones en las que no. Así se sencillo. Conocer la diferencia te ayudará a evitar una fuente de estrés innecesaria.
De hecho, no siempre es necesario justificar nuestras decisiones, comportamientos, actitudes o forma de ser. Quien nos quiere de verdad, nos respeta. Y quien no está dispuesto a entender razones, probablemente no cambiará su opinión.
Desgraciadamente, vivimos en una sociedad que tiene un canon para cada cosa, lo cual genera la necesidad de justificarnos, como si el hecho de ser diferentes fuera malo. Esa presión social a menudo nos hace sentir inadecuados y nos impulsa a dar explicaciones a cada paso que damos.
Por supuesto, hay situaciones en las que debemos explicar nuestras decisiones y conductas. Es importante que las personas que nos rodean comprendan por qué hemos elegido un camino en vez de otro. Sin embargo, cuando estas personas no se muestran abiertas a las explicaciones, cuando no adoptan una actitud de diálogo sino que asumen el papel de jueces, podemos ejercer nuestro derecho a no dar explicaciones. En esos casos, intentar que entiendan nuestros argumentos sería como arar en el mar, nuestras razones irían a parar a un saco roto.
¿Por qué sentimos la necesidad de justificarnos?
– Inseguridad. En muchos casos esa necesidad de dar explicaciones proviene de nuestra propia inseguridad. Cuando intentamos justificarnos sin que nos lo hayan pedido, quizá lo que estamos haciendo es intentar convencernos a nosotros mismos de que nuestras decisiones han sido las más convenientes.
– Miedo al juicio ajeno. En otros casos, nos justificamos por miedo al qué dirán, porque estamos demasiado atados a las opiniones de los demás. En ese caso, tememos ser rechazados o excluidos, y sentimos la necesidad de explicar nuestras decisiones.
– Respeto y amor. Por último, también podemos sentir la necesidad de justificarnos porque esa otra persona es significativa y queremos que comprenda nuestro comportamiento y forma de pensar. Si alguien es importante para nosotros, no queremos generar conflictos y deseamos maximizar la empatía.
Tres situaciones en las que no debes dar explicaciones
1. Cuando la persona que tienes delante asume el papel de juez. En estos casos, a esa persona no le interesa comprenderte realmente, sino criticarte. Por eso, se aplica la norma de que cualquier cosa que digas o hagas será usada en tu contra. No intentes justificarte porque será en vano.
2. Cuando la persona no asume una actitud abierta al diálogo. Si notas que tu interlocutor se cierra en sus argumentos y no se muestra flexible ante ideas diferentes a la suya, es probable que no quiera escuchar tus argumentos y que no puedas cambiar su idea preconcebida.
3. Cuando el asunto en realidad no le incumbe. Hay personas que cuestionan tus decisiones vitales y tu forma de ser, sin ningún derecho. Se trata de esa gente que te pregunta cuándo tendrás un hijo, por qué no te has casado o por qué no buscas otro tipo de trabajo. Esas preguntas esconden ideas preconcebidas que no podrás cambiar porque en realidad lo que desean es imponerte su visión de cómo debes vivir tu vida.
En estos tres casos, el intento de justificarnos suele dar pie a discusiones que terminarán dejando un mal sabor en la boca, por lo que es mejor pasar página cuanto antes.
¿Cómo detener a estas personas?
– Sé consciente de tus derechos. Ante todo, es importante que comprendas que tienes todo el derecho del mundo de no dar explicaciones, si no quieres. Si tus decisiones y comportamientos no afectan a otras personas, no tienes que justificarte.
– Pon límites. Es fundamental que las preguntas incómodas no den pie a discusiones. Por eso, debes aprender a poner límites de forma diplomática. Por ejemplo, si alguien te pregunta cuándo te vas a casar, puedes responderle que en ese momento tienes otras prioridades. De esta forma evitas herir la sensibilidad de tu interlocutor y, a la vez, no das explicaciones que probablemente no comprenderá.
– Da las gracias. Cuando te brinden un consejo que no has pedido y que, de cierta forma, demanda una explicación de tu parte, una buena estrategia consiste en limitarse a dar las gracias. Puedes decir: “Te agradezco tu consejo, pero me siento bien así”. De esta manera estás marcando una distancia y cerrando el tema.
– Cambia el argumento. Algunas personas no entienden la diplomacia y continúan indagando en nuestra vida personal. En esos casos, una buena estrategia para salir airosos sin que nadie se moleste consiste en cambiar el argumento. Lo más eficaz suele ser plantear una pregunta completamente diferente, sobre un tema que le interese a tu interlocutor, de esta manera le estás dando a entender que no deseas hablar más del asunto y reencaminas la conversación.

REQUIEM POR EL SENTIDO COMUN

Por: Profesor Jose Arnaldo Gomez Alvarado Hoy lloramos la muerte de un querido amigo, 'Sentido Común', que había estado entre ...